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La humanidad cautiva

Ataque a los titanes (Shingeki no Kyojin como nombre original) es uno de los mangas más exitosos de los últimos años. Desde que comenzó a publicarse en 2009 acumula más de 100 millones de cómics vendidos en todo el mundo, entrando así en el selecto club de los mangas más vendidos de la historia como One Piece, Dragon Ball o Naruto, entre otros. Como es habitual, a este éxito del cómic le ha acompañado toda la maquinaria que despliega Japón en estos casos: adaptaciones a serie animada, en películas de imagen real, videojuegos, spin offs, y toneladas de merchandising. Pero hay una diferencia entre éste y el resto de mangas y es su tratamiento, que lo convierte en una rara avis dentro de la saturado y monolítica industria del cómic japonés.

 

 

Lo primero que sorprende al abrir un tomo de Ataques a los Titanes es su pobre dibujo. Su autor, Hajime Isayama, no es un gran dibujante; de hecho este fue su debut dentro del manga y se le nota la falta de experiencia en los pinceles. Nulas proporciones, malos acabados, es un dibujo deficiente se mire por donde se mire. Una vez descubierto el cómic americano y europeo, no soy especialmente fan del dibujo en los manga: será por las prisas de los ritmos de entrega supongo, pero le falta la chispa y la narración visual que sí tienen otro tipo de cómics.

Lo veo demasiado formulaico y poco atractivo en líneas generales y los acabados en blanco y negro, que bien utilizados dota las viñetas de mayor expresividad, se convierte en casi más en un punto flaco impuesto por las prisas de publicación y del modelo comercial que por motivos artísticos. A pesar que los mangakas tienen sus propios equipos de trabajo, siento que la dupla guionista-dibujante habitual en el cómic europeo/americano funciona razonablemente bien y me gustaría verlo más en el manga, como sucede en Death Note con Oba al guión y Obata a los lápices, dando ambos lo mejor de sí creando un buen producto.

Isayama es un gran guionista pero pésimo dibujante; el cómic se resiente por ello pero logra salir a flote gracias a un afinado guión y ritmo vertiginoso. El planteamiento (humanidad encerrada en sí misma por una amenaza externa) no es tremendamente original, pero la clave aquí es cómo tratar ésa amenaza: Isayama logra dotar a los titanes de ésa aura de misterio necesaria para que funcionen, donde nadie sabe exactamente qué son y qué quieren, además de un acertado diseño humanoide grotesco que infunde una incomodidad permanente al lector. 

 

 

En los primeros cuatro tomos no sólo se plantea de una forma rapidísima las bases del mundo de Ataque a los titanes, sino que se abren tramas non stop y la narración no se resiente en absoluto. Al ser un manga seinen (orientado a un público más adulto) no hay necesidad ni de estirar el chicle ni añadir las típicas subtramas: apenas hay espacio para la comedia, ni relaciones amorosas ni nada similar. Esta es una historia sobre la supervivencia, la lucha y el miedo. No se glorifica el heroísmo ni el compañerismo: el conflicto es penoso para todos, no hay héroes, sólo víctimas. Y así lo vemos en una historia con una clara tendencia a la fatalidad ineludible que provoca la guerra.

Isayama ha aprendido bien de la escuela de George R.R. Martin y no se corta a la hora de matar personajes porque es lo que necesita la historia y le sienta bien. Tampoco hay reticencias alguna a la hora de mostrar contenido explícito a causa de la guerra contra los titanes, pero también en su punto justo: necesario dentro del tono de la historia pero sin caer en un festival de gore: para eso ya está Gantz como burradez extrema en todos los sentidos. 

 


Ataque a los titanes es un soplo de aire fresco dentro de un estilo de cómic tan encorsetado como es el manga. Isayama no será un gran dibujante pero consigue lo más difícil: una historia con una premisa atractiva y bien desarrollada, manteniendo las incógnitas por resolver a buen recaudo pero sin frenar ni un momento el ritmo de narración. 

 

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Ataque a los titanes (vol.1-4)

Hajime Isayama

Norma Editorial, 2012 (edición original 2010)

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