El ojo de la tormenta (Crónicas del Fin 4) – Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

Desde que salió el primer volumen de Crónicas del Fin los voy leyendo fielmente según se publican. Pese que al principio no me importaba su publicación episódica, con el tiempo siento que igual no es lo más adecuado. O no al menos con la periodicidad casi trimestral que tiene. Al encarar la lectura de El Ojo de la Tormenta, cuarto y penúltimo libro, no recordaba demasiado lo sucedido en el anterior, Testamento. Esta narración fragmentada, sumado a la brevedad de los volúmenes (se lee en una tarde) y al mundo muy sugerente que han creado Cotrina y Campbell, hace que siempre me quede con ganas de más y no lo tenga. Admito que me quema un poco y hace que pierda el interés, pero igual es lo que tiene seguirlo de forma periódica. De cara al quinto libro, aprovecharé para releer todos los volúmenes anteriores para valorar como se merece a una saga de fantasía que tiene potencial para mucho más de lo que ofrece por el momento.

Gale ha muerto y resucitado. Dos veces. Por desgracia su última vuelta a la vida ha tenido un efecto secundario poco agradable: una garra monstruosa ocupa el lugar donde antes estaba su mano. Por si esto fuera poco, Adra está convencida de que es especial, de que él podría ser la última esperanza de un mundo que se cae a pedazos. Ahora viajan en la Mordisco, la nave de Décima, rumbo hacia Absalón, el cruzado que podría tener respuestas a sus preguntas.

Lucharía por concederle unos segundos más de vida, de aliento, porque cada segundo de vida era una victoria en un mundo en colapso.

Si Testamento fue un momento para tomar aire y centrarnos más en los personajes, este cuarto tomo esta diferenciado en tres partes: la calma, la tempestad que lo sigue, y el cliffhanger final, esta vez mejor que en otros volúmenes. En toda historia, empatizas más o menos con los protagonistas. Con Adra y Winston, el galgo que la acompaña, es fácil quererles. Con Gale, el chico misterioso del que todavía no sabemos bien quién o qué es, no lo trago en absoluto. El quinto libro apunta a que resolverá muchas incógnitas, pero hasta el momento es un personaje un tanto pobre e insípido.

En general este cuarto volumen lo he sentido un poco de transición: un preparatorio para lo que será el último volumen de esta primera saga, pues como apunta el epílogo, los autores se plantean en el futuro seguir con más historias en este mundo post apocalíptico tan grotesco e interesante que han creado. Veremos si logran cerrar con éxito esta primera parte antes.

 

 

El ojo de la tormenta: Crónicas del fin IV

Gabriella Campbell y Jose Antonio Cotrina

2017, autoeditado

78 páginas

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