Fungus: El Rey de los Pirineos – Albert Sánchez Piñol

Fantasía monstruosa en el Pirineo

Pese al éxito que ha cosechado Albert Sánchez Piñol con casi todas sus novelas (las dos partes de Victus, Pandora en el Congo) yo sólo he leído la posiblemente más conocida: La piel fría. No acabé de conectar con ella, igual por las altas expectativas con las que iba, pero sí creo que habría sido una lectura ideal en mi adolescencia y es buen material con el que trabajar a nivel educativo por los temas que plantea de forma muy natural y dentro de un contexto fantástico. Y rememorando lo que sentí leyendo esa obra, no difiere mucho de mi experiencia con esta última novela suya, Fungus: el rey de los Pirineos, ya disponible en catalán (es la versión que he leído) y en breve en castellano.

 

1888. Ric-Ric es un pobre diablo, un anarquista desarrapado que no encuentra otro sitio donde caerse muerto que una cueva perdida del Pirineo catalán. En esa zona, vía de paso para contrabandistas y malhechores, descubre por azar un género de setas ignorado por la civilización: los fungus, unos gigantescos hongos antropomórficos a los que Ric-Ric accidentalmente trae a la vida.

 

Se decía que el Poder, en el fondo, era como rascarse

los cojones: cuando empiezas no puedes parar.

 

Fungus va sobre el Poder, entendido como la habilidad de influir sobre los demás. El liderazgo, la influencia. Y lo narra a modo de cuento clásico: con unos buenos y malos bien diferenciados, una intención moral clara y con cada capítulo empezando con una pequeña ilustración (del pintor Quim Hereu; la versión digital no permite visionarlos demasiado bien, si esto es importante para vosotros mejor optad por la versión física) y una breve sinopsis que nos resume lo que va a pasar en el capítulo. Esto puede sonar a autospoiler, pero este estilo muy clásico, decimonónico que lo define el propio autor, me ha parecido una nota curiosa y sorprendentemente motivadora para seguir leyendo.

Las setas gigantes son la esencia del libro: una suerte de naturaleza antropomorfa y grotesca inspirada en la leyenda pirenaica de los minairons (que el escritor Pep Coll ya utilizó en su libro Qué farem, que direm) adaptada al tono de Sánchez Piñol, que como en La piel fría, su visión del monstruo incluye sangre y sexo. No desentona para nada en esta visión de cuento muy alejada de la imaginería Disney: mucho sarcasmo, personajes muy caricaturizados hasta niveles casi grotescos y muchos instintos primarios sin freno.

 

Porque en un infierno perfecto no pueden faltar demonios que hablen de esperanza.

 

La lástima es que los fungus no cogen peso hasta el último tercio del libro. Antes el lector debe pasar por el trámite de leer las desventuras de todo un elenco de personajes muy planos que se agotan rápido. Funcionan mucho mejor aquellos que apenas aparecen un par de capítulos, se nos cuenta su historia y cómo influyen en toda la aventura de los fungus, y tal como vienen se van. Esta irregularidad no existe sólo en el aspecto de los personajes: al final del libro sólo va de el Poder. Ejemplificado en varios personajes y cómo les influye, pero siento que todo el mundo que ha creado Sánchez Piñol daba para más. Y si sólo nos centramos en el tema principal, en más de una ocasión tengo la sensación que el autor tenía las ideas claras pero no tanto la ejecución: hay muchas disertaciones sobre el poder que se sueltan sin más, de una forma menos natural de lo que debería tener una narración continua y progresiva, como la tienen todos los buenos cuentos.

Creo que Fungus es una oportunidad perdida: he disfrutado conociendo a estas setas grotescas, su particular visión de los minairons lleidatans, y valoro lo que Sánchez Piñol intenta hacer, pero creo que se queda sólo en eso. Tiene un final muy convincente, y me ha interesado su particular visión del Poder, el eje central de la novela, pero siento que se podría haber contado mucho mejor. Los personajes flojos, algunas incoherencias narrativas algo graves de cara al final del libro, un desarrollo un tanto irregular en general. Conserva un halo fascinante gracias a su particular juego entre lo grotesco y sarcástico, pero tengo claro que aunque el cuento me haya gustado, no pediré que me lo vuelvan a leer antes de ir a dormir.

 

 

Fungus: El Rey de los Pirineos

Albert Sánchez Piñol

2019, Alfaguara/La Campana (catalán)

384 páginas

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