Mis 15 mejores lecturas de 2018

Nunca es tarde para recomendar un buen libro

Aunque sea a finales de enero me he decidido por por recopilar brevemente mis quince mejores lecturas de 2018. No son exclusivamente novedades, ni tampoco de un género concreto: un mezcladito de libros  y algun cómic) que pude leer el año pasado y merece la pena recomendar.

 

 

Fariña, de Nacho Carretero (Libros del KO): Hay pocos libros tan valientes como este publicados en España. No sólo por el secuestro temporal que sufrió por lo judicial, sino por señalar y desgranar una realidad vivida durante décadas en Galícia. Un trabajo excepcional de Nacho Carretero.

 

Carbono Modificado, de Richard Morgan (Ediciones Gigamesh): Uno de los descubrimientos personales del año fue Richard Morgan. Por un lado su saga de fantasía oscura, pero sobretodo con Carbono Modificado, un techno thriller con un fuerte componente cyberpunk protagonizado por el mercenario Takeshi Kovacs. La única lástima es que su segunda parte se hace de rogar a salir en castellano.

 

Dark Fantasies, VVAA (Sportula): La antología del año, por supuesto de Mariano Villareal. Fue publicada en 2017 pero no hasta el año pasado que la pude catar. No es de mis favoritas que ha editado, pero sigue teniendo un nivel muy alto tanto en autores internacionales como nacionales.

 

Trilogía del Vatídico, de Robin Hobb (Plaza & Janés): Mi sufrimiento personal. Porque a esta trilogía se viene a sufrir, y mucho. Devoré los tres tomos en unos pocos meses, lo cual no es nada normal en mis hábitos lectores. A pesar que el tercer libro es bastante irregular, lo cierto es que conecté con la historia de Traspié Hidalgo y el estilo de Hobb. No tengo claro si recomendarla a fans de la fantasía, pero sin duda lo haría para los más ajenos al género.

 

Soy Leyenda, de Richard Matheson (Minotauro): Una de las apuestas clásicas del año. De vez en cuando leo algun relato de Matheson de su antología breve, pero me apetecía ir directo a algunas de sus novelas, todas muy conocidas. Soy Leyenda me sorprendió por su crudeza y desgarradora visión del fin del mundo y la locura. Nada que ver con la película, por suerte.

 

Maestros del Doom, de David Kushner (EsPop Ediciones): Uno de los libros sobre videojuegos de culto que el pasado año por fin llegó a España de la mano de EsPop Ediciones. Ha pasado más desapercibido de lo que me esperaba aun siendo un relato apasionante sobre la creación de un icono tan potente como Doom y como acabó destrozando a sus creadores.

 

Cruzando el bosque, de Emily Carroll (Sapristi): Pese a no ser demasiado de cómic, Cruzando el bosque de Emily Carroll merece una mención especial: el enorme talento que desprenden sus relatos de terror y el potente estilo visual de dibujo que tiene lo convierte en una obra única. Una de ésas pequeñas joyitas que merecen estar en una colección.

 

El poder catalán en su laberinto, de Carles Castro (ED Libros): Si hay un tema de actualidad que ha poblado las librerías en 2018 ha sido Catalunya: desde todas sus vertientes y trincheras posibles. El libro del periodista Carles Castro es interesante por su precisa radiografía del voto en Catalunya desde la democracia. Una manera bastante acertada de analizar la realidad echando la mirada (electoralmente) atrás.

 

Tierras Rojas, de Joe Abercrombie (Runas): Tengo la impresión que Tierras Rojas es una de las novelas menos apreciadas de Abercrombie. A falta de leerlas todas, que tampoco son tantas, es la que más me ha gustado con diferencia. Su particular hibridación entre western y fantasía me ha parecido sublime.

 

Stalker: Pícnic extraterrestre, de Arkadi y Boris Strugatski (Ediciones Gigamesh): Otro de mis pendientes que he podido cumplir el pasado año. Una particular historia sobre la visita de una raza alienígena a la Tierra y como eso altera a toda una sociedad, explicada por personajes comunes. Fascinante e hipnótica.

 

La danza del gohut, de Ferran Varela (Ediciones El Transbordador): Una de las sorpresas del año, y de un autor novel como Ferran Varela. Una novela breve sobre el amor y la libertad escrita con un talento natural. Realmente sorprendente.

 

Pronto será de noche, de Jesús Cañadas (Editorial Valdemar): Aun habiendo un libro del maestro King en la lista, el libro con el que peor lo he pasado el pasado año es la road movie infernal que plantea Cañadas en Pronto será de noche. Perturbadora es la mejor definición posible. Además, la edición de Valdemar es una gozada.

 

Nueva madre, de Eugene Fischer (Editorial Cerbero): Pese a haber leído bastantes novelas breves, la única que realmente puedo recomendar sin duda alguna, al margen de la de Varela, es esta pequeña historia de Eugene Fischer que replantea de cero la concepción de los seres humanos y como un nuevo tipo de embarazo altera la sociedad.

 

Sachiko: La historia de una superviviente de la bomba de Nagasaki, de Caren Stelson (Editorial Milenio): Pequeño relato sobre la supervivencia de una niña de apenas seis años, Sachiko, a la bomba nuclear lanzada sobre Nagasaki en 1945, explicada desde sus propios ojos. Un relato imprescindible e único.

 

Cementerio de animales, de Stephen King (Plaza & Janés): Una de mis debilidades. No hay año sin lectura de al menos una de las obras del maestro del terror contemporáneo. Y este 2018 ha tocado Pet Sematary, una historia sobre ritos ancestrales, la paternidad y la muerte que ponen los pelos de punta.

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