Aprendiz de asesino (Trilogía del Vatídico 1) – Robin Hobb

La trilogía del Vatídico, también conocida como trilogía del asesino, es una de esas sagas que siempre salen en las listas de libros que has de leer en toda lista de novelas de fantasía. Pero a pesar de su éxito (ha vendido varios millones de copias desde que se publicó en los años noventa) tengo la sensación que con el tiempo se ha dejado algo de lado a Robin Hobb, que sigue publicando novelas dentro del mundo de los Seis Ducados, y que no se la reivindica lo suficiente dentro de la comunidad de lectores. Igual porque ya es muy comercial, igual porque su manera de entender la fantasía es más de la vieja escuela. Tampoco ha sido llevada al terreno audiovisual ni al videojuego, que parece casi ya imprescindible para que una saga de literatura triunfe o se reivindique. Sea como fuere, siempre había obviado un poco a Robin Hobb por la poca relevancia que parece tener sus novelas, antiguas y nuevas, dentro del panorama literario actual fantástico.  Pero aprovechando las Kindle Flash, me hice con la trilogía entera. Y empecé a leer sin demasiadas expectativas. Y menuda sorpresa me he llevado.

Aprendiz de asesino es una primera novela de manual. Comienza con el protagonista siendo apenas un niño de seis años y siguiendo su proceso de madurez, vamos descubriendo el mundo donde le toca vivir y su rol en él. El primer tercio del libro es casi un relato costumbrista de la vida en la corte del joven bastardo Traspié Hidalgo. E incluso algo estereotipado: todo el mundo le odia, la vida le pone la zancadilla continuamente, pero siempre hay alguien que le tiene aprecio y logra reconfortarse con eso. Un estilo de novela en la línea de estas grandes historias generacionales, como se puede ver en la trilogía de Africanus de Posteguillo o el bestseller Los Pilares de la Tierra. No es nada nuevo, pero no suele ser un estilo narrativo tan marcado dentro del género de la fantasía.

El arte de la diplomacia consiste en tener la suerte de conocer más secretos de tu rival que éste de ti

Y digo fantasía aunque bien poca hay: hay elementos mágicos en el mundo de los Seis Ducados, y marca la diferencia en momentos decisivos de la novela, pero no tiene la presencia tan rotunda como en las novelas de Sanderson o Erikson por mencionar algunos. Está más en la línea de lo que hace Martin en Canción de Fuego y Hielo: existe lo fantástico, pero predomina el ambiente medievalesco. Son los personajes y sus ardides entre ellos los que hacen girar la mayoría de las veces las tramas de la novela, no los deus ex machina de la magia. Ése toque más ‘realista’ sumado al costumbrismo general que empapa la narración, hace de Aprendiz de Asesino una novela de género fantástico que no bebe tanto de los elementos habituales del género y marca la diferencia.

Ése tono costumbrista está reforzado por la narración en primera persona que hace Traspié, pues toda la historia está contada desde su propia voz en tiempo pasado. Hobb agiliza muchas veces la narración haciendo buen uso de la memoria del protagonista: no es necesario explicarnos detalladamente que hizo o que comió durante una época determinada: es el mismo protagonista el que marca el tiempo de la narración y no duda en resumir hechos superfluos para ir al grano.

Hay algo que personalmente me gustaría destacar de las aventuras del bastardo Traspié: su relación con los animales. Pese a que la magia no tiene un papel capital, nuestro protagonista tiene dotes mágicos, uno de ellos la llamada Maña, una capacidad para establecer vínculos especiales con los animales. A lo largo de toda la novela, la desesperanzadora y triste vida de Traspié tiene un pequeño resquicio de luz gracias a su relación con perros como Herrero, Morrón o su yegua Hollín. El amor y mimo con el que Hobb describe las relaciones con los animales me parece fascinante y embriagadora. En toda novela de fantasía el caballo tiene un papel especial, o incluso el lobo en las novelas de Martin, pero aquí son personajes imprescindibles para entender a Traspié y son de lo que más me gustado de la novela.

No hagas lo que no puedas deshacer, hasta que hayas considerado lo que no podrás deshacer cuando lo hayas hecho

Aprendiz de Asesino me ha sorprendido mucho: una novela que sabe combinar con acierto una historia de un personaje bastardo en un reino lleno de trampas y ardides. Resulta un tanto atípica dentro de la fantasía: no hay múltiples voces de un mismo relato, tampoco abunda la magia, ni exceso de personajes o mitología de ése mundo de los Seis Ducados. Juega con menos elementos de lo normal pero los conjuga con acierto. El ritmo del relato es muy progresivo, de menos a más. Sabe cuando parar y cuando acelerar. Pero tampoco acierta siempre: hay personajes muy estereotipados, sobretodo el lado de los enemigos de Traspié, que empañan un poco el sabor final de una novela que merece ser más reivindicada. A veces sólo hace falta parar un poco y echar la vista atrás para poder leer clásicos del género y poder fascinarnos con ellos.

 

 

Aprendiz de asesino (Trilogía del Vatídico 1)

Robin Hobb, traducción de Manuel de los Reyes

2014, Plaza & Janés (edición original 1995)

320 páginas

Comprar el libro

One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *