Calamity (Reckoners 3) – Brandon Sanderson

Confieso que en cuanto terminé Firefight me puse directo a leer Calamity, sin siquiera cambiar de posición. Todo aquel que haya leído la segunda novela de Reckoners, una de las múltiples sagas literarias de Brandon Sanderson, sabrá que el tramo final deja al lector con unas ganas terribles de saber lo que ocurrirá a continuación. Y lo que sucede es un tercer e último volumen de las aventuras de David y el grupo de Reckoners.

Los Épicos nacieron cuando Calamity iluminó los cielos. Desde esa noche histórica, el destino de David ha estado entrelazado con el de esos malvados. Steelheart asesinó a su padre. Firefight le robó el corazón. Y ahora Regalia ha convertido a su mayor aliado en un peligroso enemigo. David conocía el secreto del Profesor. Secreto que guardó incluso cuando el Profesor se esforzaba por controlar los efectos de sus poderes épicos. Pero no pudo superar enfrentarse a Obliterarion en Babilar. El Profesor, que fue líder de los Reckoners, se ha entregado totalmente a su destino de Épico. Se ha hundido es esas tenebrosas sombras de violencia propias de todos los Épicos. Y todo saben que de las sombras no se vuelve…

A mi padre le gustaba la gente directa. Decía que prefería la maldición de alguien sincero que la sonrisa de un falso.

Como las dos anteriores entregas, en Calamity se vuelve a cambiar de escenario: esta vez a la ciudad rodante de Atlanta (ahora llamada Ildithia). Una ciudad hecha de sal, algo que parece incoherente pero que Sanderson logra darle su propio sentido con su gran habilidad de fantasía que tiene. Un nuevo lugar, nuevos Épicos a los que hacer frente y nuevos personajes que ayudarán a los Reckoners a poner punto y final a una era de oscuridad por culpa de Calamity, el Gran Épico definitivo.

Igual es porque se trata del último libro (de momento) de los Reckoners, pero Sanderson se aleja bastante del simplismo de las dos anteriores novelas y eleva más aún la cota dramática. Ildithia es una ciudad dura y las operaciones de los Reckoners se vuelven aún más peligrosas si cabe. Por la crudeza de algunas situaciones este tercer volumen se aleja del juvenil para bordear sin tapujos la novela adulta.

¿Consigue Sanderson cerrar bien la trilogía? La respuesta es sí, y de forma gradual, nada atropellado. No sorprende a nadie que Sanderson es un optimista redomado: no es un autor de final grises o agrios por lo leído de su obras anteriores. Ahora bien, como buen hacedor de historias que es siempre se deja algún cabo suelto, justo en las últimas páginas, que da juego a los lectores para elucubrar sobre el destino de algunos personajes o los porqués de determinados giros de guión. Sanderson ya ha confirmado que su próxima saga de novelas juveniles, The Apocalypse Guard, tendrá lugar en el mismo mundo de los Reckoners. Es posible que el lector obtenga ahí algunas respuestas, o puede que no. Así es Sanderson, este es su juego hecho para los fans. En cualquier caso es un final cerrado y más que edicionedisatisfactorio para una trilogía notable, de ágil lectura y mayor disfrute. Apuntar que en la edición española se ha optado por traducir Reckoners por Exploradores, sólo en este tercer volumen. Un cambio poco coherente (tampoco es un drama, el resto de la traducción y edición es excelente) pero que hay que destacar.

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Brandon Sanderson: Calamity

2017 (edición original 2016)

Nova, 416 págs.

One Comment

  1. Atenea

    No estoy de acuerdo. La traducción de Romero, igual que la de “Firefight”, es una basura, desmañada, incoherente y con unos constantes errores de gramática imposibles de pasar por alto. No era ése el caso de “Steelheart”,muy bien traducido por Rafael Martín Trechera. Es increíble que el lector se conforme con un trabajo tan mediocre.

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