El diablo me obligó (Diablero) – F.G. Haghenbeck

 

Cazadores de demonios en una novela de aventuras sorprendente

 

Si me paro a pensar lo cierto es que no nos llegan demasiados autores/as de Latinoamérica al mercado español. Y es raro, porque compartiendo el mismo idioma, más allá de expresiones propias de cada cultura, no hay más barreras. Me niego a pensar que no existe talento exportable, más cuando tenemos a grandes escritores como García Marquéz, Allende y Cortázar que son de origen latinoamericano. Por eso me sorprendió esta novela del mexicano Francisco Haghenbeck, escritor consumado con más de una docena de novelas a sus espaldas, desde novela negra, pasando por el juvenil e incluso el cómic. Precisamente de ahí surge este libro, de un cómic que Haghenbeck guionizó a principios de los 2000. Su experiencia con hombres lobo, vampiros y otras criaturas, mezclado con su trayectoria como escritor de novela criminal, le llevó a crear el particular universo que ahora se ha convertido en la serie de Netflix Diablero.

Elvis Infante es un «diablero» o, lo que es lo mismo, se gana la vida capturando demonios, ángeles caídos y otros seres fantásticos. A bordo de su destartalado Cadillac, patrulla las calles del peligroso East Side de Los Ángeles, siempre preparado para que sus clientes recurran a él para llevar a cabo un exorcismo.

 

Confirmado. Tenía billete sólo de ida para el infierno, pero el Vaticano se lo había comprado como vacaciones, con todo pagado

 

Al principio de la lectura pensaba que no sería capaz de acabarme la novela, y eso que apenas supera las 200 páginas. Tiene unos primeros capítulos confusos: el clásico inicio que te mete de lleno en la acción sin apenas contexto: muy cañero pero también arriesgado, más te vale que el caso de introducción sea bueno o si no, puedes perder al lector desde el principio. Aquí es un poco de ambas. No es el mejor caso de demonios del libro, pero pica lo suficiente como para seguir. Porque esto va de demonios: diablos sueltos por el mundo, mercenarios cazademonios llamados diableros y organizaciones secretas metidas de por medio. Dicho así suena a topicazo del montón, pero el autor es consciente de lo que está haciendo: esta es una novela de acción trepidante, con unas gotas de satanismo y posesiones por aquí, otras de canallismo por allá, y tienes una historia explosiva escrita. Me gusta que pese a estar ambientada en Los Ángeles los protagonistas sean latinos, con su propio dialecto y cultura. Muy canalla, muy de barrio bajo, incluso hubiera preferido que se explotara más el ambiente latino, sobretodo por el folclore mexicano tan rico que hay sobre la figura de la muerte.

El diablo me obligó es un pastiche de géneros muy divertido. Como el propio autor reconoce, la historia surgió de un cómic que guionizó en el pasado y es su particular homenaje a estas historias sobrenaturales, con villanos y enemigos infernales. La única pega, el final apresurado que quema demasiados cartuchos sobre la mitología del mundo de ficción de la novela. Es curioso que Haghenbeck no haya hecho más secuelas del libro teniendo en cuenta que fue un pequeño éxito y que su estructura muy en la línea de la novela de suspense, dan para ampliar el mundo tanto como los lectores estemos dispuestos a asumir. A raíz del éxito de su adaptación a televisión parece que sí tiene intención de escribir al menos un segundo libro. Y me alegro, el mundo de Elvis Infante y los diableros tiene mucho que contar aun.

 

 

El diablo me obligó

F.G. Haghenbeck, traducción de 

2018, Ediciones B (edición original 2011)

216 páginas

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