El Director – David Jiménez

Reconstruir el periodismo

Corresponsal de guerra en Afganistán, Pakistán, Tíbet, Corea del Norte. Becado por Harvard para trabajar en el MIT sobre el paso a lo digital de la prensa. Y director de El Mundo. Brevemente. Esta es la historia de como un reportero consumado se adentra en los flatulentos intestinos que digieren un medio de comunicación en España en pleno siglo XXI.

 

David Jiménez se curtió cubriendo guerras, desastres y revoluciones durante casi dos décadas antes de ser nombrado director de El Mundo. Lo que parecía un reto ilusionante —dirigir el diario en el que entró como becario a los 23 años— se transformó en una batalla por la defensa de la independencia del periódico frente a un establishment político y económico decidido a controlarlo. Jiménez ofrece un relato único sobre cómo respira la vida en una redacción —sus personajes, rivalidades, traumas y éxitos—, cómo funciona el juego de favores entre los medios y el poder y qué precio pagan quienes se niegan a participar en él. Presidentes, reyes, ministros, banqueros, capos del dinero, comisarios y periodistas protagonizan esta crónica sobre los secretos inconfesables del periodismo y los hilos que gobiernan España.

 

El poder había dejado de temer a la prensa y ahora era la prensa la que temía al poder

 

David Jiménez aterrizó en la dirección de El Mundo en abril 2015 y salió en mayo de 2016. Apenas un año. Llevaba más de veinte años trabajando para el periódico, como corresponsal de la zona asiática. Como el mismo dice, no valía para el trabajo de reporterismo en redacción. así que Pedro J.Ramírez le dio la oportunidad de labrarse un futuro como corresponsal. ¿Cómo un periodista ajeno a las tensiones del trabajo en una redacción lo ponen como director? Jiménez dice que precisamente por eso: la falta de vínculos presenciales con la redacción del periódico, y con la esfera de personas influyentes en Madrid, lleva a la elección de Jiménez como candidato al puesto de director.

Todo suena bien, un nuevo proyecto para un diario con problemas graves (la caída de los ingresos, la transformación digital, la pérdida de confianza de los lectores) pero como toda buena historia necesita un conflicto. No cuesta mucho imaginarlo, porque al final aquellos que confiaron en él son los que le traicionan.

 

La suerte de un director de periódico dependía en España de todo,

menos de lo bien o mal que hiciera su trabajo.

 

Jiménez no da nombres del resto de personajes que lo rodean durante su dirección: usa todo tipo de seudónimos para referirse sobretodo a personas que siguen vinculadas al diario o a la empresa matriz: Unidad Editorial. A poco que uno indague en la estructura de ambas empresas, es sencillo completar el quién es quién. Y si no, siempre se puede tirar de Google.

Hay excepciones, como algunos compañeros periodistas o políticos. Muy relevantes estos últimos, pues Jiménez no se corta un pelo a la hora de señalar cuando se han intentado ganar su favor, desde el  ex-ministro de Interior Jorge Fernández hasta el mismo ex-presidente M. Rajoy. Manipulación gubernamental de los medios que no es exclusiva de España, como ya denunciaba Sandrine Morel.

 

Comprarse un periodista no era posible en España, pero como dice el dicho afgano sobre la corrupción: del alquiler se podía hablar.

 

Todas las intrigas que desvela son aterradoras, pero posiblemente la más triste de todas y en la que Jiménez hace especial hincapié, es en no haber podido completar su proyecto para con el periódico. Reestructurar las jerarquías internas, acabar con los privilegios, fomentar el reporterismo puro y duro y dar mayor peso a su edición digital. Es impensable que un periódico en 2015 siguiera pensando que el futuro era el papel, contratando además a un experto en la materia como el mismo Jiménez.

Todo este relato, esta particular caída a los infiernos de los juegos del poder que sufre Jiménez se cuenta de una forma muy sencilla y directa. Echo en falta profundizar más en temas peliagudos, incluso en ocasiones dar un poco más de contexto a la situación empresarial a la que se vió inmerso. Esta livieza no ayuda a legitimar su versión de la historia: a veces tienes la sensación de estar leyendo más una biografía para lavar las apariencias que un análisis introspectivo de lo que sucedió aquel año como director.

 

Nosotros tenemos un problema y es que nos atrevemos

a hacer periodismo incluso contra nuestros lectores

 

El Director no cuenta nada que no sepamos: el tráfico de influencias y favores tan comunes en las altas esferas de nuestro país. Pero conviene recordarlo, conviene seguir señalándolo para seguir alerta. Pese al tono ligero que engloba toda la narración, que no hace ningún bien para evitar pensar que algo de lavado de imagen tiene el libro, Jiménez pone de manifiesto las carencias del periodismo actual, no tanto como ejercicio de chismorreo sino como depuración para que los ciudadanos podamos volver a confiar en los medios.

 

 

el director david jimenez el mundo libro portada cubierta

 

El Director: Secretos e intrigas de la prensa narrados por el exdirector de El Mundo

David Jiménez

2019, Libros del KO

296 páginas

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