El gélido mando (Tierra de Héroes 2) – Richard Morgan

Aunque Richard Morgan sea ahora más conocido gracias la serie Altered Caron (2018) basado en las novelas de Takeshi Kovacs, lo cierto es que es un autor con gran parte de su obra editada en castellano desde hace años. Faltaba completar su saga fantástica, Tierra de Héroes, con las dos últimas entregas ya editadas hace bien pocos meses por Alamut.  Después del asalto a Sólo el acero, toca seguir con su secuela, El gélido mando.

Ringil Eskiath, el avezado portador de la espada Críacuervos forjada por los kiriath, es un hombre perseguido: por su pasado y la familia que le desheredó, por los magnates esclavistas de Trelayne que quieren verlo muerto, y al parecer por los mismísimos dioses, que se han fijado en él pero cuyos propósitos son, como de costumbre, oscuros. A Ringil sólo le queda un lugar donde ir: Yhelteth, la capital del imperio del sur, donde quizá pueda buscar refugio con la mestiza Archeth, su antigua camarada de armas y ahora consejera del emperador. Pero Archeth tiene sus propios problemas, que incluyen la presencia de su invitado, guardaespaldas y antiguo nómada de las estepas Egar el Matadragones. Lejos de conseguir un respiro, Ringil se encontrará embrollado en nuevos complots y dudosas alianzas que no resultan más saludables que las que ha dejado atrás. Sus antiguos enemigos acechan, el viejo orden está podrido y quebrándose, y aunque nadie lo sabe todavía, la ciudad de Yhelteth está a punto de estallar.

 

Compartiremos el fuego y la verdad del corazón, compartiremos el pan y la cena bajo un cielo común. El calor de mi fuego es tuyo.

 

Vayamos directos al grano: El gélido mando es una segunda parte de trilogía de manual. Traducido: no pasa nada hasta las cien últimas páginas. Sólo el acero es una novela que corre a medio camino entre los arquetipos de la fantasía épica y ciertos giritos que le dan una vuelta de tuerca muy interesante. Ése tratamiento de héroes caídos en desgracia, pasando casi por completo de una aventura y un mundo mágico que suele ser lo habitual en el género le hacía una novela a tener en cuenta. Esta secuela sin embargo da un giro de timón: ahora es turno de la fantasía. De imperios, razas, enfrentamientos, magias y grandes misiones. Y no creo que aquí brille tanto.  Es cierto que el tono crudo de Morgan hace más interesantes momentos como peleas o cuando follan dos personajes, pero como historia de fantasía acaba por lugares ya conocidos que como lector, no me sorprenden ya.

Tanto la primera como la segunda parte tienen una extensión similar (poco más de 400 páginas), pero mientras que el primero era una lectura muy ágil, este segundo se hace bastante cuesta arriba. Las aventuras de los tres protagonistas (Ringil, Egar y Archeth) avanzan muy lentamente y sólo se desatan al final. El resto son 300 páginas de idas y venidas, donde los tres personajes apenas evolucionan pese a que Morgan dedica buenos y pesados párrafos a sus pensamientos.

 

Al final, pese a la riqueza, pese a la sabiduría, pese a mis contactos y alianzas en la corte, sigo siendo una mujer. Y seré juzgada en todos los aspectos sólo por ése hecho, la jodida geometría de hasta qué punto soy agradable a la vista. Mi destino son los pómulos y las nalgas.

 

Salgo decepcionado de El gélido mando. De una primera parte prometedora (casi un tratamiento de como veteranos de guerra sobreviven a su pasado; muy habitual en el cine pero no tanto en la fantasía) pasamos a una segunda orientada ya a la aventura pura y dura, que como toda segunda parte, tiene el gran problema de ser un algo tedioso intermedio. Pese a todo, al finalizarlo, me quedan ganas de seguir con la tercera entrega. No sé si la trilogía general acabará valiendo la pena, pero al menos me ha dejado con ganas. Y eso es un mérito que no todas segundas partes tienen.

 

 

El gélido mando (Tierra de Héroes 2)

Richard Morgan, traducción de Nuria Gres

2017, Alamut (edición original 2011)

456 páginas

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