El largo viaje a un pequeño planeta iracundo – Becky Chambers

Confieso que he leído esta novela de Chambers movido por el hype: procuro seguir de cerca las novedades que publican pequeñas editoriales como Insólita, más si es cifi con toques space opera que muchos comparan con una de las series que más me gustaron en mi adolescencia: Farscape. Pero las expectativas no suelen ser buenas compañeras de viaje, suelen traer más disgustos que alegrías.

Rosemary Harper se une a la tripulación de la Peregrina, una vieja nave tuneladora, sin saber muy bien qué esperar de su primer trabajo. Aunque la nave ha visto tiempos mejores, le ofrece un pequeño lugar al que llamar hogar durante un tiempo, algo de aventura en los confines más alejados de la galaxia y, lo que es más importante para ella, la oportunidad de dejar atrás su pasado. La tripulación está compuesta por individuos de diferentes planetas, especies y géneros; desde Sissix, la amistosa piloto reptiliana, a Kizzy y Jenks, los ingenieros que mantienen la nave en funcionamiento; pasando por Lovey, la IA de la Peregrina. La vida a bordo es caótica, aunque bastante relajada: justo lo que Rosemary necesita. Hasta que les ofrecen el trabajo de sus vidas: la oportunidad de construir un túnel hiperespacial a un lejano planeta. Si completan el encargo, ganarán el suficiente dinero para vivir holgadamente durante años… Pero antes deberán sobrevivir al largo viaje a través de los confines del espacio. Sin embargo Rosemary no es la única persona a bordo con secretos que ocultar, y la tripulación pronto descubrirá que el espacio puede ser vasto, pero las naves espaciales son muy pequeñas.

Nunca puede salir nada bueno de una especie que se declara la guerra a sí misma. Nunca ha salido nada bueno, y nunca saldrá

Comencé leyendo este libro de Chambers (voy a minimizar todo lo que pueda nombrar título del libro: es largo, confuso y poco atractivo. Estoy a favor que se respeten los títulos originales de las novelas, pero si son tan desacertados, no tengo tan claro mi apoyo) pensando que me iba a encontrar una novela más space opera al uso y me encontré con una novela costumbrista. Alienígena, pero costumbrista. Aquí hemos venido a disfrutar del viaje y a conocer a la tripulación de la Peregrina. La autora se esfuerza en ofrecernos un elenco de personajes muy variado. La lástima es que no a todos se les presta la misma atención: hay historias muy bien desarrolladas como la de Sissix, otras muy prometedoras que finalmente acaban en agua de borrajas como la de Rosemary, otras que podrían haber sido más explotadas como la de Ohan, y finalmente algunas metidas deprisa y corriendo como la de Corbin.

Cuando los personajes son un irregulares te queda la prosa y las tramas. Chambers tiene un estilo muy directo y con mucho diálogo. En una novela con tanta variedad alienígena y basada más en su mundo de ficción, he echado en falta más descripción y un tono más pausado para poder disfrutar más de ése espacio tan diverso que se plantea. Sobre las tramas, el problema es la ausencia de conflictos interesantes. Se engloba a este libro dentro de la happy scifi. La ciencia ficción positiva. Pero no hay que confundir el tono positivo con unas tramas livianas. Una buena historia necesita drama y conflicto. Si se abusa puede acabar como una melodrama de media tarde, donde todo se exagera al máximo. Y si se limita, queda una historia insulsa. Personajes que hacen cosas pero que al final del día todo sigue igual. El grueso dramático tarde demasiado en explotar, lo hace en el último cuarto de libro, y sólo la trama de Jenks es atractiva.

Vamos. Ponte los pantalones. Quiero conocer a la mujer que te los quita

Me cuesta transmitir lo que he sentido leyendo El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, porque es una novela disfrutable pero demasiado blanca. Me recuerda al anime y manga japonés: malos y buenos muy diferenciados, conflictos pochos y acabamos con el valor de la amistad sobredimensionado. Otras obras similares como Farscape, Firefly o Mass Effect sí logran crear universos ricos, el de Chambers apena lo roza. No sé si en el resto de libros que conforman esta trilogía el tono es el mismo o si sólo es así porque se trata de la primera novela. Veremos si Insólita se anima a publicar los siguientes. En cualquier caso, es una novela disfrutable que al menos a mí me ha servido como desengrasante entre lecturas, lo cual no es poco.

 

 

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo (Wayfarers 1)

Becky Chambers, traducción de Alexander Paez

2018, Insólita Editorial (edición original 2014)

512 páginas

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