El último sueño – Guillem López

Hablar de Guillem López son palabras mayores. Con Challenger aún pendiente (lo habitual de ir picoteando lecturas y dejar libros a medias) La polilla en la casa del humo y Arañas de Marte son dos obras inclasificables. Especialmente esta última. Un año después de su lectura y aun sigo acordandome de las sensaciones que me hizo sentir ése libro. Es posiblemente el único libro en mucho tiempo que me ha provocado esto. Por eso mismo, un nuevo libro de López es para estar mordiendóse las uñas como lector. Pero también es complicado seguir sorprendiendo al lector.

En los barrios, en cada calle, se presiente la calma que antecede a la tormenta. Las bandas imponen su ley en cada distrito. Los Abandonados es una de ellas, la más insignificante, pero todo cambia cuando encuentran a Kemi, una esclava que huye de síndicos y sacerdotes con un secreto y la sombra de la muerte a cuestas. Unirse a su desesperada huida será la única manera para esos miserables pandilleros de dar con una salida, un futuro que nunca tuvieron en una ciudad que jamás los quiso y que ahora se hunde bajo sus pies descalzos.

La libertad se conquista, así que tendrás que luchar por la tuya

Mi lectura de El último sueño ha sido un carrusel cuesta abajo: cogerlo con muchas ganas para ir dejándolo cada vez más hasta casi acabarlo para lo que poco que me faltaba por leer. Los motivos son principalmente dos: no me está contando nada nuevo y tampoco lo hace especialmente bien; se me ha llegado a hacer bola la prosa de López que tanto me ha gustado en sus otros libros. Me parece una novela casi formulaica: una historia sobre un imperio en decadencia al borde de la rebelión, una heroína que se escapa y acaba haciendo s nuevos amigos, y una misión contrareloj. Y no se aparta demasiado de la predecible línea. Es una lástima lo poco sutil que resulta la historia: unos símiles muy evidentes con los sueños, la libertad, la corrupción del poder. No se siente tan trabajado como sí lo son las pequeñas historias del pasado de Paraíso que se van explicando progresivamente; o las descripciones de las bandas urbanas que se van sucediendo durante toda la novela. El mismo Lopez reconoce que la película The Warriors (Walter Hill, 1979) es una de sus inspiraciones. Y se nota en la diversidad y disfrute con la que sabemos más de ellas.

Nada dura para siempre, ni siquiera la esclavitud, aunque acabe con la muerte

El libro tiene puntos en común con La polilla en la casa del humo (aunque ambos libros son totalmente independientes) pero mientras que este último era más críptico y mucho más crudo (y también compartían niños y adolescentes protagonistas, que recrudecen aun más el relato) el nuevo libro es mucho más light y evidente. El alto ritmo de la novela, fomentado por el factor contrareloj de los sucesos que vienen, provocan que los personajes no dejen tanto poso como deberían. Lo mismo sucede con las relaciones de poder y entre clases, que recuerdan a lo visto en Metrópolis (Fritz Lang, 1927) pero de forma más desdibujada y menos inspirada-

El último sueño es un libro agridulce. No gusta leer algo tan convencional de la mano de un escritor tan rompedor como López. Pese a todo es un libro disfrutable: una aventura con tintes macarras y callejeros más leve de lo esperable, posiblemente más orientadas a otro tipo de lector que el habitual de Guillem López hasta ahora.

 

 

El último sueño

Guillem López

2018, Minotauro

418 páginas

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2 Comments

  1. Por la entrevistas que le he ido leyendo a Guillem había entendido que si, que era un libro que se acercaba más a lo habitual y no era ‘rompedor’. Lo cual, por supuesto, como tu dices, no quiere decir que sea una mala lectura. Lo malo de si es Guillem es que supongo esperamos ‘algo más’. Yo lo tengo en la pila y con bastantes ganas de meterme en esta fantasía industrial. Ya contaré 🙂

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