Estación de tormentas (La saga de Geralt de Rivia 8) – Andrzej Sapkowski

Catorce años después el polaco Andrezj Sapkowski retomó las aventuras de Geralt de Rivia, el brujo cazamonstruos más famoso de la literatura fantástica. No es casual, pues el personaje ha pasado de ser una rareza de éxito en Polonia y pocos países más, entre ellos España gracias a la labor editorial de Alamut/Bibliópolis en su día, a ser un éxito mundial gracias a sus videojuegos. La historia estaba cerrada después de La dama del lago, la última novela de la saga, pero si algo caracteriza a Geralt de Rivia es lo bien que se adapta como personaje a historias cortas. Si me preguntáis, las mejores novelas del brujo son sus recopilatorios de relatos: La espada del destino y El último deseo. Con Estación de Tormentas, Sapkowski recupera a sus personajes más emblemáticos para crear toda una historia nueva que queda a medio camino entre la novela larga y los relatos breves que mencionaba.

Poco sabía el brujo Geralt de Rivia lo que le esperaba al acudir a la villa costera de Kerack. Primero fue acusado injustamente de desfalco, luego fue misteriosamente liberado bajo fianza, y finalmente descubrió que sus preciadas espadas, dejadas en depósito al entrar en la ciudad, habían desaparecido. Demasiadas casualidades, en efecto, y máxime cuando tras ellas está la atractiva hechicera Lytta Neyd, llamada Coral.

No hay que vencer el miedo. Basta con no rendirse a él

Para los fans de Sapkowski, leer algo nuevo de este autor es siempre buena notícia. A pesar de llevar décadas en el oficio, no es un autor demasiado prolífico. Al margen de la saga que nos ocupa, ha publicado la novela corta Víbora y su trilogía de novela histórica de Las Guerras Husitas. Es un autor que escribe cuando le place y sobre lo que le quiere; por eso Estación de Tormentas deja un poso agridulce: recuperar todo el mundo de Geralt de Rivia tantos años después responde más a aprovechar el tirón comercial que tiene el personaje que ofrecer nuevas e interesantes historias sobre el brujo. La novela se puede leer perfectamente de forma autónoma: puede ser un punto de entrada a nuevos lectores (aunque no el mejor) o incluso para aquellos que no hayan leído todas las novelas.

El estilo sarcástico de Sapkowski sigue estando ahí, pero no lo veo tan afilado como en sus otras novelas. Sigue creando buenos personajes, pero son tan memorables como los ya vistos en el pasado y se sienten como iteraciones de viejos amigos.. Estación de Tormentas se siente una historia alargada, no añade nada nuevo al mundo de Geralt (ni lo necesita), pero tampoco se hace entretenida. Hay capítulos con pequeñas tramas que funcionan estupendamente, y es ahí dónde sí veo el talento del polaco. Si este libro fuera una recopilación de relatos, aunque fueran dos o tres, compraba la idea del inmediato. Pero como novela única, no me funciona.

Cuanto mayores sean los perjuicios para los idiotas, mayores serán los beneficios para los sensatos

Volver a leer a Sapkowski y las aventuras de Geralt de Rivia es como reencontrarse con un viejo amigo. Siempre es agradable, recuperas viejas batallitas, pero pasada la emoción inicial, te das cuenta que ambas vidas recorren caminos diferentes. El autor nos ha ofrecido mejores historias en el pasado, y aunque Geralt se puede alargar tanto como él quiera, el personaje y su mundo se presta a ello, que sea en mejor forma literaria que lo que se puede leer en esta última novela. Como fan lo he disfrutado pero no tanto como me hubiera gustado.

 

Andrzej Sapkowski, Estación de tormentas

2015 (edición original 2013)

Alamut, 312 págs

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