Festín de Cuervos (Canción de Hielo y Fuego IV) – George R.R. Martin

 

La calma después de la tempestad

Tormenta de Espadas es mucha Tormenta de Espadas. Todo aquel que lo haya leído ya sabe que todo explota en el tercer libro de Canción de Hielo y Fuego y no se deja títere con cabeza. Festín de Cuervos tiene la difícil tarea de seguir adelante con la historia, y dividiendo la novela en dos tomos de considerable envergadura.

 

El peligro está en ser del pueblo llano cuando los grandes señores juegan al juego de tronos

Mientras los vientos del otoño desnudan los árboles, las últimas cosechas se pudren en los pocos campos que no han sido devastados por la guerra, y por los ríos teñidos de rojo bajan cadáveres de todos los blasones y estirpes. Y aunque casi todo Poniente yace extenuado, en diversos rincones florecen nuevas e inquietantes intrigas que ansían nutrirse de los despojos de un reino moribundo. George R.R. Martin continúa sumando hordas de seguidores incondicionales mientras desgrana, con pulso firme y certero, una de las experiencias literarias más ambiciosas y apasionantes que se hayan propuesto nunca en el terreno de la fantasía.

Entretener y mantener el ritmo con más de 800 páginas es complicado. Cada vez tolero peor las novelas largas y más sin son sagas que se alargan ad eternum. Festín de cuervos entra un poco de culo por los precedentes que tiene y el hecho de ser una historia fragmentada (la otra mitad de los sucesos post-Tormenta se explican en el quinto volumen) pero debo reconocer que el estilo de Martin logra superar estas barreras previas. No toda la novela es una delicia de lectura, pero la estructura de capítulos breves y el cariño que ya le tienes a los personajes a estas alturas hace mucho más digerible un libro de transición que sigue teniendo el carisma especial que amamos sus lectores.

Mientes. Todo el mundo miente cuando tiene miedo. Algunos dicen muchas mentiras; otros, pocas. Algunos solo tienen una gran mentira y la dicen tan a menudo que casi llegar a creerla… Aunque en su interior siempre sabrán que sigue siendo una mentira, y eso se reflejará en su rostro.

Para muchos, Festín de cuervos es el peor de la saga. Tiene la difícil tarea de venir después de la apoteosis que supone el tercer libro. Ya sabemos que después de la tormenta viene la calma, pero también que Canción de Hielo y Fuego es una novela río, y debe ser entendida como tal. Para que haya clímax, debe haber un calentamiento previo y le sigue un enfriamiento. Festín de cuervos no será el libro que más haga progresar las tramas, y menos con dos tomos bien rubenescos que componen la novela, pero es imprescindible (y muy disfrutable) para todo aquél que haya llegado hasta aquí. El viaje continua.

 

 

Festín de Cuervos (Canción de Hielo y Fuego IV)

George R.R. Martin, traducción de Cristina Macía

2007, Ediciones Gigamesh (edición original 2005)

864 páginas

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