Hielo Negro (Harry Bosch 2) – Michael Connelly

 

La segunda novela policíaca de Harry Bosch

Me fascina el mundo de la novela policíaca: no tanto a nivel lector (que me gustan con moderación) sino a nivel casi sociológico: hay un porrón de sagas de detectives desde hace décadas. Casi para todos los gustos: bien sea protagonista femenina, o masculino, pareja de policías, ambientada en los países nórdicos, en California, en el Estados Unidos de los años cuarenta. Lo que quieras, hay un detective para tí. Y además con un porrón de libros bajo el brazo (más de una docena normalmente). Nos quejamos de que en ciencia ficción y fantasía todos son trilogías con centenares de páginas y muy estereotipadas, pero hay géneros en que el asunto es más exagerado aún. Pero a los lectores les gusta, o sea que por mucho que desde fuera se pueda ver como algo raro si el público final está encantado, más lo están editoriales y escritores.

 

Cal Moore, del departamento de Narcóticos, investigaba sobre una nueva droga de diseño -el “hielo negro”- cuando fue encontrado en un motel con un tiro en la cabeza y una nota en el bolsillo. Para Harry Bosch lo importante no son los hechos aislados, si no el hilo que los mantiene unidos. Y sus averiguaciones sobre el sospechoso suicidio de Moore parecen trazar una línea recta entre los traficantes que merodean por Hollywood Boulevard y los callejones más turbios de la frontera con México. Una línea fatídica sembrada de cadáveres.

Porque la confianza es cosa de dos. Igual que la desconfianza.

El detective de homicidios Harry Bosch es un caso claro de novela de detectives de éxito: se llevan publicando desde los noventa con más de 16 novelas escritas, tiene serie de televisión (excelente por cierto) y ya forma parte del pavellón de detectives de más éxito de la ficción. Es por eso que me animé a comenzar la serie (y de paso averiguar qué le ven tantos lectores a estas novelas). Eco negro, la primera novela, me gustó bastante. Esta segunda no tanto. Bosch es un policía esquemático: solitario, de orígenes turbulentos, historial irregular, insumiso ante el poder, romántico en el fondo. Bebe whisky y escucha jazz en vinilo. Lo cumple todo. Y puede que demasiado bien, porque aquí no hay sorpresa ninguna. Ése es el defecto principal: al final sabes que Bosch se ligará a la chica, resolverá el caso, mentirá a los jefes que le regañarán y poco más, y a seguir con la vida.  Esto se acentúa muchísimo al final de la novela, que roza el disparate en la resolución del caso. No se ahonda más en la vida personal de Bosch (que se planteaba bien en la primera) y el caso se desarrolla sin sorpresas, de forma casi telegráfica.

No todo es malo: Los Ángeles es un marco excepcional para este tipo de historias: mucha mezcla de culturas, desigualdad extrema, violencia y contrabando. Un cóctel ideal que Connelly usa bien pero que también tiene potencial para más. Igual en próximas novelas ahonda más en los conflictos que tiene la ciudad, tanto por su gente como por su localización.

Yo era demasiado joven para Vietnam y demasiado viejo para Irak. Qué putada, ¿no?

Hielo negro es una novela políciaca decente sin más. De lectura rápida y prosa cumplidora, no sorprende e incluso llega a ser tramposa y ridícula en su final. No me arrepiento de haberla leído pero no la recomendaría. Estoy seguro que hay mejores historias dentro del universo de Harry Bosch.

 

 

Hielo Negro (Harry Bosch 2)

Michael Connelly, traducción de Helena Martín

2010, Roca Editorial (edición original 1993)

400 páginas

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