Hijos del dios binario – David B.Gil

Ya se anticipaba meses antes de su lanzamiento, que Hijos del dios binario era una de las novelas de género más interesantes que saldrán este año. Lo cierto es que David B.Gil viene auspiciado por la buena acogida de su primera novela El Guerrero a la sombra del cerezo, éxito en ventas en la tienda Kindle de Amazon y éxito en la crítica (finalista del premio Fernando Lara y ganadora del Premio Hislibris a mejor novela histórica). Pero Hijos del dios binario se aleja de lo histórico para centrarse en el futuro, en un thriller futurista bastante interesante.

La novela se ambienta en un futuro altamente tecnificado, dónde lo intangible cada vez es más común. No es un mundo plenamente futurista, pero sí vemos avances tecnológicos, como coches remotos o mundos de realidad sensorial, muy plausibles en un futuro cercano. Daniel Adelbert es un prospector, una suerte de mercenario que encuentra cosas que los demás no son capaces de hallar, con un pasado oculto. Adelbert recibe el encargo de un coleccionista nipón el cual le llevará sobre la pista del proyecto Zeitgeist. A su vez, la periodista Alicia Lagos también investiga el misterio alrededor de Zeitgeist, que los involucrará en una trama muchísimo mayor y que es mejor mantener en secreto para el lector.

“La libertad tiene un lado amargo, un hombre no puede vivir sin cargas ni preocupaciones, sin lastres que lo anten al suelo… Necesitamos volar, pero no perdernos en el vacío”.

Hijos del dios binario mezcla de forma bastante hábil el thriller policíaco con toques de futurismo y ciencia ficción. Digo toques y no ciencia ficción pura y dura porque tampoco acaba por meterse de lleno en los temas que plantea, como el conductismo, la ética científica o cómo los humanos nos relacionaremos en una sociedad cada vez más digital y menos física. Funciona mejor como novela policíaca, con los tiempos muy bien medidos, desgranando muy adecuadamente cada uno de los personajes centrales sobre los que pivota la historia y haciendo avanzar la trama con mano hábil. El último tramo de la novela, se precipita un pelín demasiado, con más dosis de acción de la necesaria, el abandono de personajes tan interesantes como Nicholas, y algún lío amoroso venido a menos.

En conjunto, Hijos del dios binario es una novela policíaca bastante satisfactoria, que pese a caer en lo previsible en ocasiones, está bien armada y logra mantener el interés de lector. Los retazos futuristas que se asoman en ella son interesantes pero alejados del potencial que podrían haber tenido. Pese a ello, es una lectura más que recomendable de un autor que se asienta con esta novela, con seguridad y firmeza en el panorama literario nacional.

David B.Gil: Hijos del dios binario, 2016, SUMA, 483 págs

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