La búsqueda del asesino (Trilogía del Vatídico 3) – Robin Hobb

Acabar una historia como lector me provoca sentimientos encontrados. Por un lado me alegro que termine; finalizar cosas es tan importante como iniciarlas. Por otro, me entristece despedirme de unos personajes y lugares que me han acompañado tantas horas. La trilogía del Vatídico es una de las lecturas más intensas que he hecho en mucho tiempo. En parte debido al talento de Robin Hobb, su autora, a la hora de crear una historia potente con pocos elementos pero muy bien utilizados. Pero tampoco se me escapa que al final son tres libros de una extensión respetable en la que la carga dramática llega a cotas no aptas para cardíacos. Pocas veces he sufrido tanto como con Traspié Hidalgo.

El rey Artimañas ha muerto a manos de su hijo Regio. Al igual que Traspié o al menos eso creen sus amigos y adversarios. Pero con la ayuda de sus aliados y de la magia de las bestias emerge de la tumba, profundamente herido en cuerpo y alma. También el reino se tambalea al borde del desastre: Regio ha saqueado y abandonado la capital, en tanto el legítimo heredero, el príncipe Veraz, continúa perdido en una disparatada búsqueda que podría depararle la muerte. Sólo su regreso, o el heredero que porta la princesa en su vientre, podría salvar a los Seis Ducados.

Las cerraduras no sirven más que para hacer que un hombre honrado siga siendo honrado.

Asesino Real dejaba la historia en un punto álgido, casi telenovelesco. Esto es algo que me ha sucedido mucho con Robb: en demasiadas ocasiones el exceso de drama llega a ser insoportable, rozando el histrionismo. Igual no es necesario poner al filo de la muerte al protagonista cada dos por tres para hacernos ver que tiene una vida difícil. Sobretodo cuando la solución a estas situaciones límite al final se resuelven gracias a un deus ex machina. Y es que La búsqueda del asesino tiene los altibajos más grandes de la trilogía: grandes momentos ensombrecidos por los peores. El primero la extensión: toda la tercera parte es un gran viaje que se trunca demasiadas veces. La segunda novela ya adolecía de este problema: la extensión de los tres libros pasa de ser poco más de 300 páginas el primero (correctísimo) a más de 600 (rozando el larguero) a más de 800 este último (tarjeta roja). Son muchas páginas para contar el final de una historia que si destaca en algo frente a lo estándares de la fantasía, es porque no tiene un mundo supercomplejo detrás, Y es una de sus fortalezas. No me avergüenza decir que en muchos capítulos he tirado de lectura diagonal. Hobb sabe crear drama y mantener el interés, pero cuando se vuelve redundante desgranando a sus personajes, es realmente pesado. Y el personaje de Traspié es polémico.

¿Cuánto tardaría su mente en considerarme uno más de

sus interminables ayer?

 

Aquí se empatiza mucho con el protagonista, pero pocas veces se nos recuerda que a fin de cuentas es un adolescente metido en algo que le supera y que no está preparado. De ahí todas sus malas decisiones, que desembocan al drama exagerado al que antes he hecho mención. Al final todas estas quejas se pueden resumir en: es una novela demasiado larga, con un tercio de su extensión esto habría quedado mucho mejor.

Porque el final de la historia es satisfactorio. No digo genial, porque entra en juego mucho elemento fantástico que siempre ha estado presente pero de forma menos decisiva, y siento que se traiciona un poco las reglas de juego que establece Hobb en su relato. Pero por lo demás es coherente con todo lo planteado, incluso con el hecho de contar muchas cosas relevantes de la historia en los interludios. La sensación final, una vez terminada esta trilogía, es que ha sido un viaje que ha valido la pena. A medida que avanza se le pueden achacar mil cosas, pero al final el gusto que me queda es que ha sido una aventura estupenda y que Hobb es una gran novelista. He sufrido y me he emocionado página tras página, y he devorado los tres libros en pocos meses. No puedo decir lo mismo de muchas obras. Ha sido un viaje estupendo Traspié, seguro que nos reencontraremos en futuras historias.

 

 

La búsqueda del asesino (Trilogía del Vatídico 3)

Robin Hobb, traducción de Manuel de los Reyes

2014, Plaza & Janés (edición original 1997)

830 páginas

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