La Catedral del Mar – Ildefonso Falconés

A la sombra de la gigantesca obra de Ken Follet Los Pilares de la Tierra surge La Catedral del Mar, la primera incursión del abogado Ildefonso Falconés en el mundo de las letras. Y no ha sido la última, pues desde su publicación en 2006 ha publicado otras cuatro novelas, la última Los Herederos de la Tierra, recién salida al mercado y que es la secuela del libro del que trata esta reseña.

Siglo XIV. La ciudad de Barcelona se encuentra en su momento de mayor prosperidad; ha crecido hacia la Ribera, el humilde barrio de los pescadores, cuyos habitantes deciden construir, con el dinero de unos y el esfuerzo de otros, el mayor templo mariano jamás conocido: Santa María de la Mar. Una construcción que es paralela a la azarosa historia de Arnau, un siervo de la tierra que huye de los abusos de su señor feudal y se refugia en Barcelona, donde se convierte en ciudadano y, con ello, en hombre libre. El joven Arnau trabaja como palafrenero, estibador, soldado y cambista. Una vida extenuante, siempre al amparo de la catedral de la mar, que le iba a llevar de la miseria del fugitivo a la nobleza y la riqueza. Pero con esta posición privilegiada también le llega la envidia de sus pares, que urden una sórdida conjura que pone su vida en manos de la Inquisición.

“No hay libertad con hambre, hijo”.

Seamos directos. Las comparaciones son odiosas, pero es inevitable caer en paralelismos con la obra más famosa de Follet, a pesar que giran alrededor de distintos engranajes: al contrario de lo que pueda parecer, en La Catedral del Mar la construcción de la catedral es algo secundario. Es cierto que es relevante para Arnau, el protagonista, y sirve como desencadenante de varias situaciones, pero apenas se incide en la construcción e importancia de la catedral, al contrario de lo que leemos en Los Pilares: una exhaustiva descripción de la construcción de una obra de tal magnitud. De hecho, son los sucesos históricos del reinado de Pedro III los que detonan la acción y marcan los problemas que deberán afrontar los personajes. Una parte mucho más divulgativa que literaria, y es que Falconés cae irremediablemente en el exceso de documentación en detrimento de la narración, el peor pecado que puede cometer toda novela histórica.

Algo que Falconés tampoco logra desarrollar con éxito son sus personajes. Demasiado planos, sobretodo en el lado de los antagonistas, y poco destacables en general. Personajes difíciles de empatizar, al que Falconés no da tiempo para que el lector los comprenda en favor del desarrollo de una narrativa demasiado simple y muy poco literaria. La Catalunya del siglo XIV se nos presenta como algo deprimente, muy oscura y hostil. Los abusos, conspiraciones y violaciones son algo común. No casa demasiado el tono gris de toda la historia, pretendido o no, con el edulcorado final.

No soy especialmente fan de Los Pilares de la Tierra, pero esta a años luz de La Catedral del Mar. Tanto por calidad literaria, buen uso de los tiempos narrativos y mayor profundidad de la historia y valor histórico. Falconés articula una trama demasiado plana y atropellada a cambio de ofrecer una descripción interesante de la Barcelona del siglo XIV. Más que llamarlo novela, podría haberse ahorrado los personajes y simplemente hacer un ensayo histórico. Mucho más acertado y menos decepcionante para los amantes de la novela de época.

La catedral del mar portada

 

 

Ildefonso Falconés, La Catedral del Mar,

2009 (edición original 2006)

DeBolsillo, 669 págs

 

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