La Quinta Estación (Trilogía de la Tierra Fragmentada I) – N.K. Jemisin

El runrún con La Quinta Estación ya venía de lejos. Ganar un Hugo a mejor novela en 2016, el premio más reconocido de ciencia ficción y fantasía, no es un asunto menor. Su autora tampoco es una desconocida: Nora K. Jemisin tiene a sus espaldas varias novelas publicadas y relatos cortos, así como nominaciones a otros premios como los Nebula o los Locus. No ha sido especialmente bien tratada en nuestro país: su trilogía más famosa, Trilogía de la Sucesión, ha sido publicada (de forma incompleta) por Minotauro. Es con esta trilogía que nos viene, la Trilogía de la Tierra Fragmentada, con la que me atrevería a decir que Jemisin está dando el salto gordo, dándose a conocer para la mayoría de lectorxs. Y no creo que haya mejor manera de descubrirla, porque La Quinta Estación, traducida por David Tejera y publicada por Nova, es una de las novelas más sorprendentes que he leído en años.

Invierno, primavera, verano, otoño. La muerte es la quinta, y la que las controla a todas.

“Ha dado comienzo una estación de desenlaces.Empieza con una gran grieta roja que recorre las entrañas del único continente del planeta, una grieta que escupe una ceniza que oculta la luz del sol. Empieza con la muerte, con un hijo asesinado y una hija perdida.  Empieza con una traición, con heridas latentes que comienzan a supurar. El lugar es la Quietud, un continente acostumbrado a la catástrofe en el que la energía de la tierra se utiliza como arma. Y en el que no hay lugar para la misericordia.”

Jemisin logra el tan ansiado y difícil equilibrio entre crear un mundo nuevo, original y fascinante, junto a unos personajes a la altura, sin resentir por ello su prosa. Estoy pensando en autores como Sanderson, con grandes mundos de ficción pero algo cojo en personajes y en prosa. Otros como Sapkwoski o Abercrombie: personajes emblemáticos, una prosa más trabajada (sobretodo en el caso del polaco) pero unos mundos más anodinos o genéricos. No es algo malo per se, cada uno se dedica a hacer lo que mejor se le da y no todas las novelas tienen que abarcarlo todo. Con La Quinta Estación Jemisin consigue alcanzar este frágil equilibrio para satisfacción de los que la leemos.

Es complicado catalogar la novela. No es puramente ciencia ficción, tampoco fantasía. Tiene un poco de todo pero no es un pastiche irregular. No importa, la historia vital que nos cuenta Jemisin no admite catalogaciones. Tampoco sus personajes, que luchan contra la sociedad que los oprime por ser lo que son, en un mundo tan cambiante como es el de La Quietud. La geología es el punto central de toda la historia. Todo cambia, nada permanece. Y la sociedad está construida en base a esa levedad, pero siguen siendo férrea y arcaica en otros aspectos, como su construcción tribal y el rechazo a lo diferente.

Tienes que recordar una cosa: el final de una historia no es más que el comienzo de otra.

Para explicar todo el mundo creado, Jemisin opta por ir introducirlo poco a poco. Que sea la misma historia la que lo vaya contando, así como las breves notas con las que acaba cada capítulo. No es un mundo fácil de entrar, pero tampoco farragoso. Y siempre está el apéndice disponible para entender bien qué significa cada palabra o la historia previa a la que se refieren los personajes. A este complejo mundo se le añade las técnicas narrativas de Jemisin. Los tres personajes de la novela, todo mujeres y nada estereotipadas, están escritos en tercera o segunda persona, y además en tiempos narrativos diferentes, y sólo a medida que avancemos en la historia sabremos quién habla del presente, quién del futuro y del pasado. No es una lectura tan desafiante como lo puede ser Arañas de Marte o Malaz, sino que se mantiene en un reto cómodo para el lector.

La Quinta Estación es una de las novelas más fascinantes que he leído en años. Hace muchas cosas, y las hace bien. Es desafiante, imaginativa, inconformista. Es difícil no quedarse prendado de Sienita, Alabastro, los comepiedras y todos los demás personajes y razas que poblan La Quietud, un lugar que todo lector debería visitar tarde o temprano.

 

Nora K. Jemisin, La Quinta Estación

2017 (edició original 2015)

Nova, 448 págs

2 Comments

  1. Llevo 150 páginas en dos días y eso que casi no he tenido tiempo. Me tiene enganchado. La rabia con la que narra me parece fascinante. El equilibrio entre info del mundo, trama y personajes es abrumador, casi ni lo notas como te lleva de la mano. Alucinante. Un abrazo^^

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