La voz de las espadas (La Primera Ley I) – Joe Abercrombie

Id recordando el nombre de Joe Abercrombie si no lo habéis hecho ya. Este joven escritor británico es uno de lo más prolíficos e interesantes de la literatura fantástica moderna, con una primera trilogía –La Primera Ley– que empieza con La voz de las espadas.

La novela tiene a tres protagonistas cuyas historias de desarrollan en paralelo. Por un lado, el inquisidor Glokta, convertido en un cínico tullido tras su paso por las cárceles de los enemigos de la Unión, es ahora a su vez un eficaz torturador capaz de extraer cualquier información de un criminal o de quien decidan sus superiores. El capitán Jezal dan Luthar, algo pillastre y soñador de una gloria mejor, y Logen Nuevededos, infame bárbaro de pasado sangriento que acaba de perder a sus amigos y está decidido a abandonar sus tierras y dirigirse al sur.

“Pero hay cosas que no se pueden evitar. Es mejor hacerlas sin más para no tener que vivir con ese miedo”

El principal problema de La voz de las espadas es su condición de primera parte: las más de setecientas páginas de la novela sirven más de presentación de personajes y de dotar de contexto a una historia bastante contenida. El mundo de La Primera Ley que ha creado Abercrombie no es inabarcable: no es la Tierra Media de Tolkien ni los Siete Reinos de Martin. Ni lo necesita ni lo necesitamos los lectores. Es por ello, por crear un mundo de fantasía a pequeña escala, que es más dañino aún que apenas avancen las tramas en esta primera parte. Por no querer meterse en grandes batallas, historias y reinos de por medio, se acaba quedando en tierra de nadie. La novela tiene dos líneas argumentales claras: la aventura épica tradicional, con su héroe, sus guerras, sus facciones enfrentadas y la misión de salvar el mundo, y la parte política, mucho más interesante.

La primera es bastante light: personajes arquetípicos, desarrollo de la aventura muy convencional aderezado con pizcas de comedia para aligerar aún más si cabe, una parte muy liviana de la historia. Sin embargo la otra trama paralela que se desarrolla, más encarada hacia las traiciones y el juego sucio en las altas esferas políticas está mejor llevada, con un personaje protagonista – el inquisidor Glokta – que se marca unos soliloquios estupendos y tiene un punto mordaz que hacen de sus capítulos los mejores de la novela.

La Voz de las Espadas resulta demasiado introductoria, muy centrada en su condición primeriza. No es la mejor novela para adentrarse en Abercrombie, que en este debut literario no destaca en cuanto a escritura, pero sí brilla como buen padre de personajes.

Joe Abercrombie: La voz de las espadas, 2006, Alianza Editorial, 752 págs.

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