Máquinas mortales (Mortal Engines 1) – Philip Reeve

Escuchando el último programa de La Cueva de Felicidad Martínez, dedicado a la novela juvenil, me quedó claro que tenemos (la gran mayoría) muchos prejuicios sobre la novela juvenil, tachandola de simplona y demasiado naive. Posiblemente estemos eligiendo mal las novelas, o al menos yo, porque lo que cato de juvenil acostumbra a ser aquello más mediático (como Ready Player One y El Corredor del laberinto) y las tortas son monumentales. El turno le toca ahora a Máquinas Mortales, del británico Philip Reeve. Tetralogía (cuatro secuelas y una precuela) de corte steampunk que pese haber triunfado en la era de Harry Potter (comenzó a publicarse en 2001 en Reino Unido) no llega hasta ahora a nuestro país con motivo de la adaptación al cine. Curioso al menos.

Londres está en movimiento. Su presa podrías ser tú… Londres es una ciudad sobre ruedas: una ciudad como nunca habías visto. Tras la terrible Guerra de los Sesenta Minutos, las ciudades que sobrevivieron al apocalipsis se convirtieron en depredadoras, persiguiendo a ciudades menores y alimentándose de ellas. Londres es una de ellas y se encuentra a la caza de una pequeña urbe, cuando Tom se topa con una joven asesina. Ambos acabarán en la Región Exterior, un páramo desolador marcado por las huellas de las ciudades ambulantes. Este es el comienzo de una gran aventura para estos dos chicos, que tendrán que aliarse para poder sobrevivir.

 

—¡Eh! —le dijo—. ¡Esa es una de mis mejores camisas! —¿Ah, sí? —le replicó sin levantar la vista—. Esta es una de mis mejores piernas.

 

La premisa es redonda: un futuro a lo Mad Max, con megaciudades como entes mecánicos que se cazan entre sí. Todo ello bajo el barniz del steampunk: mucho metal y cobre, chatarra, cachivaches imposibles, zepelines, gusto estético victoriano y mucho humo de grandes chimeneas. Reeve acuña un término que me fascina: el darwinismo municipal, una suerte de selección natural aplicada a las ciudades de este mundo de ficción.

Si todo pinta tan bien, ¿qué es lo que falla? Pues todo. Sin rodeos, este libro me parece más un borrador que una novela final. No me importa que todo el desarrollo sea predecible, un viaje del héroe cumpliendo a rajatabla todo los clichés, pero al menos trabájate el genial mundo que has esbozado, y sus personajes. Supongo que en las sucesivas entregas se ahondará más en este futuro steampunk que propone, pero al menos por esta primera novela es más un mero telón de fondo bonito y ya. Los personajes son otra pata débil del libro: los protagonistas rozan lo insufrible por lo planos que son siempre, y los secundarios, mucho más interesantes, Reeve les da el protagonismo justo. Eso cuando no se los ventila a la mínima que puede. Porque aquí todo pasa porque el autor lo dice, son demasiadas las situaciones en las que los sucesos se precipitan por sí mismos, sin lógica alguna. No es tan complicado hacer novela juvenil sin tratar al lector de estúpido, ejemplos los hay a patadas: la misma saga de Harry Potter, la saga de Reckoners o la antes mencionada El corredor del laberinto (que al menos media novela estaba bastante resultona).

 

La pequeña ciudad estaba tan cerca que podía ver a sus habitantes como hormigas, corriendo en todas direcciones en los niveles superiores. ¡Cuán asustados debían sentirse, viendo a Londres abalanzarse sobre ellos sin tener donde esconderse! Pero sabía que no debía sentirse apenado por ellos. Era natural que las grandes ciudades se coman a las más pequeñas, de la misma manera que las ciudades pequeñas se comen a los pueblos, y éstos a los tristes asentamientos estáticos. Eso era el darwinismo municipal, y era como funcionaba el mundo desde hacía mil años.

 

Máquinas mortales es un mal libro. No hay más. Unos mimbres muy atractivos que ceden a la mínima por la escasa construcción del mundo, de los personajes que lo habitan y de un desarrollo pueril y tramposo. Eso sí, a nivel visual me encantará ver esto en la gran pantalla por la fuerza que tiene. Espero que sea lo único que adapten de la novela, sinceramente.

 

 

 

Máquinas mortales (Mortal Engines 1)

Philip Reeve, traducción de Federico Eguíluz

2018, Alfaguara IJ (edición original 2001)

368 páginas

Comprar el libro

One Comment

  1. A mi ya no me llamaba nada. Personalmente en el YA actual me llaman otro títulos como los de Bardugo, Victoria Schawb, Neil Shusterman o Rachel Hartman, que parecen mucho mejor trabajados. Este libro, o saga, creo que ha tenido ahora el empuje de la adaptación de Peter Jackson, pero poco más,…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *