Pánikas – Pilar Pedraza

Descenso a los infiernos

Con Pánikas me quito otra espinita clavada: el año pasado pude leer al fin a Elia Barceló y Pedraza era otro de los tótems de las letras españolas que me faltaba por hincarle el diente. Iba con algo de miedo, porque todo lo que he visto de ella o gusta mucho o nada. El hecho que su nuevo libro fuera una novela corta y encima lo editara Transbordador (digital desde el día uno y a un precio comedido) fueron motivos suficientes para adentrarme en el mundo pedraziano.

 

Sofía viaja a la isla de Astipalea, en Grecia, para participar en un seminario sobre la Antigüedad. Allí tiene lugar un encuentro inesperado, un momento pánico, sagrado. A su regreso, se va deslizando hacia el delirio. ¿A quién conoció realmente en Astipalea? ¿Se trataba de un profesor de griego o, más bien, del gran dios Pan? Sofía se extravía en un laberinto de alucinaciones mientras busca una salida de los males que la aquejan.

Los catedráticos dispensaban su sabiduría o daban sus cursos de doctorado, ya fueran estos auténticos o de ficción.

 

No me suele gustar lo onírico: ni en la literatura ni en ningún otro medio. O mejor dicho, el abuso de lo onírico. De ésos momentos de ensoñación y delirios donde todo es posible y es casi una carta blanca para que pase de todo sin explicaciones ni consecuencias. Pánikas tiene bastantes fragmentos así, pero pese a mi rechazo inicial, logré conectar con ellos. O al menos en parte. El estilo de la historia demanda una narración así: como la misma Sofía lo define, lo que ella vive es un surfeo en los infiernos. Es una constante ida y venida de la lucidez al delirio más extremo. Cuando parece que el relato cae en lo más histriónico posible, se relaja y vuelve a cauces más terrenales. Este vaivén me ha tenido loco en una lectura que en ocasiones me ha recordado a Arañas de Marte, de Guillem López, aunque sin llegar al nivel de follada de mente que tiene la novela del valenciano.

Pedraza juega con muchos elementos a la vez y sale bien parada: terror, sexo, drogas, sarcasmo y mucha mitología griega. El barniz mitológico, una de las señas de identidad de Pedraza, da un carisma propio al relato. Lo inunda todo: desde los nombres de los personajes (siempre relacionados con carácter o rol que desempeñan) hasta las visiones de Sofía, que mezcla su visión moderna con su conocimiento de la Antigua Grecia. Si no estáis muy puestos con los dioses del Olímpo, más os vale hacer un repaso (o tirar de Wikipedia. En esto la facilidad para ampliar conocimiento leyendo en ebook es un plus) porque en ocasiones es un baile de referencias. Al menos no me resultan tan molestas como las referencias pop que hacen otras novelas recientes.

 

Un día, miras a la calle y la piel de la ciudad se vuelve del revés. Los edificios sangran, las cloacas se desbordan.

 

Pánikas me ha sorprendido. Es mi primer libro de Pilar Pedraza. No tengo claro hasta qué punto puede ser una buena puerta de acceso a su obra y estilo, lo veré leyendo más obras de la autora. Es breve pero bien potente. Desde luego no deja indiferente, pues no es posible bajar a los infiernos en busca de respuestas y salir indemne.

 

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Pánikas

Pilar Pedraza

2019, Ediciones El Transbordador

150 páginas

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