Qué difícil es ser dios – Arkadi y Borís Strugatski

Un Dios entre mortales

Qué difícil es ser dios fue la primera novela de los hermanos Strugatski que leí. Lo hice en el ejemplar gratuito que regalaron en el Sant Jordi de 2011 de la mano de  Ediciones Gigamesh. No tenía ni idea de lo que iba a leer. Las primeras páginas no me enteré de nada, pero una vez acabado no podía estar más fascinado. Creo que jamás me habían dado un libro gratuito (siento el prejuicio) que me descubriera tantas cosas.

 

Allí donde triunfa el gris, la negrura acaba llegando al poder. Ay historiadores, que os parta un rayo

 

 

Don Rumata de Estor es un aristócrata con una posición de privilegio en la corte de Arkanar, un prohombre cuya compañía es tan codiciada como su alcoba y de quien se cuentan hazañas milagrosas. Pero mientras que se desenvuelve con soltura entre duelos e intrigas palaciegas, se siente impotente a la hora de entender los mecanismos de represión que embrutecen el reino. Y su tragedia personal es que, como observador, sabe que no puede ni debe influir en el curso de los acontecimientos.

 

Jamás se deberían parar de reeditar novelas como esta. Sucede lo mismo que con La Guerra de las Salamandras de Capek. Siguen siendo tremendamente estimulantes décadas después de haber sido escritas. Qué difícil es ser dios parece una novela de fantasía pero en realidad es ciencia ficción, y de la buena. Plantea un dilema básico y esencial y sólo con eso y nada más, desarrolla toda la historia. Don Rumata es un mero espectador que ve como toda una sociedad se derrumba y debe decidir si influir o no. ¿Es lo adecuado o le convierte en un manipulador más? Posiblemente esta sea de las novelas más accesibles de los Strugatski, aunque no por ello es se ahorra lo opaca que puede resultar en ocasiones y en la profunda sátira del mundo moderno que representa el planeta donde Rumata es destinado.

Como pasa en el resto de sus obras, la misma concepción de la novela (escrita bajo el yugo de la Unión Soviética) hace que su crítica al sistema sea más sutil y mordaz y por ello, menos perenne. Es inteligente y piscológica, y como sucedía en Stalker, nunca hay una solución obvia a los problemas que plantea: la maldad de las personas, la opresión, el ansia de poder, la lucha de clases. Y en todo esto batiburrillo, cual es el papel de la sociedad.

 

Sin arte y, en general, sin cultura, el Estado perdía su capacidad autocrítica, se dedicaba a estimular tendencias erróneas, engendraba sin cesar hipócritas y desechos

Esta nueva edición de Gigamesh es excelente: formato bolsillo, tapa dura,buena letra e ilustración de portada de Alejandro Terán. Elegante y práctica, un lujo. En la línea de libros como NightflyersLa única pega es que la anterior edición en tapa blanda incluía unas pocas páginas de comentarios de Borís Strugatski, que trataba no sólo la concepción de esta obra, sino cómo era escribir ciencia ficción en la Rusia soviética y como los hermanos lograron salir adelante. Un texto muy interesante que se ha obviado en esta edición, pese a que en los créditos sí figura la traducción de estos comentarios. Desde la editorial ya se ha dicho que se compensará de alguna manera en un futuro.

 

Cuanto más leo a los hermanos Strugatski, más claro tengo que debería leerlos más. Como toda buena novela de ciencia ficción, Qué difícil es ser dios sigue tremendamente vigente a día de hoy. Es una mezcla soberbia entre novela de aventuras y especulativa que pocas veces encajan bien, pero los Strugatski lo logran con creces. Una fantástica edición para un libro eterno.

 

 

que dificil es ser dios novela portada

 

Qué difícil es ser dios

Arkadi y Borís Strugatski, traducción de Justo E. Vasco y Raquel Marqués

2019, Ediciones Gigamesh (edición original 1964)

340  páginas

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(copia para reseña cedida por la editorial)

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