Reina Roja – Juan Gómez-Jurado

Juan Gómez-Jurado es un escritor que me cae bien. Supongo que su talento como comunicador (sobretodo en el podcast Todopoderosos) y su política afín con lo digital y de cercanía con el lector me han ganado. Aunque como escritor, no puedo negar que sus últimas novelas (El Paciente y Cicatriz) me han dejado menos buen recuerdo del que me gustaría. Por eso, a pesar que me compro (casi) todo lo que publica, siempre acabo un pelín decepcionado. Iba con expectativas bajas con su última obra, Reina roja, y por suerte Juan me ha dado un buen puñetazo en la boca.

Antonia Scott es especial. Muy especial. No es policía ni criminalista. Nunca ha empuñado un arma ni llevado una placa, y, sin embargo, ha resuelto decenas de crímenes. Pero hace un tiempo que Antonia no sale de su ático de Lavapiés. Las cosas que ha perdido le importan mucho más que las que esperan ahí fuera. Tampoco recibe visitas. Por eso no le gusta nada, nada, cuando escucha unos pasos desconocidos subiendo las escaleras hasta el último piso. Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla. Y eso le gusta aún menos.

Están en la sala de los interrogatorios, que es un sitio en el que a nadie

le apetece entrar como invitado de honor

Algo que domina y muy bien Gómez-Jurado es el dominio de lo tiempos, especialmente en el primer tercio del libro. Es algo que también tienen sus anteriores novelas: tienen un inicio cañero, con las dosis necesarias de suspense para que el lector siga leyendo un capítulo tras otro sin darse cuenta. Esto no es sólo talento, es dedicación y mucha reescritura hasta lograr el equilibrio perfecto. Es digno decirlo y más en una novela policíaca, porque esta vez Gómez-Jurado se mete de lleno en el policíaco puro y duro. Crímenes imposibles y dos protagonistas que deben resolverlo mientras se intentan soportar el uno al otro. Es una fórmula conocida pero sólo funciona si los personajes son carismáticos y tienen química. Antonia Scott y Jon Gutiérrez la tienen: la primera, un misterioso personaje superdotado pero con un pasado turbulento y con muchas fobias. El segundo, un policía caído en desgracia, cuarentón y de Bilbao.

Algo que agradezco es que la novela está ambientada en España. Llamadme raro pero estoy cansado que todo suceda en Estados Unidos y todos se llamen Mark o Claire. Me gusta que se utilice el marco local para las historias, me siento más próximo a ellas. Si por algo ha tenido éxito la novela negra nórdica es precisamente por ser gente de allí que habla y retrata lo que ve, siempre dentro del marco de la ficción. Hay que reinvidicar más España como escenario para contar historias, y en el caso de Gómez-Jurado, veo positivo que haya cambiado de localización en Reina roja y que aproveche

Como todo buen políciaco hay un misterio que resolver: en este caso un asesino en serie. Mientras que los dos  protagonistas me funcionan toda la novela, la trama del criminal no tanto. Bastante tópica, con algún giro de rigor y con un final decente sin más. Suena decepcionante teniendo en cuenta que Gómez-Jurado ha construido unos buenos personajes y controla bien el suspense,, pero el misterio criminal,  sin descarrillar, no está a la altura. Al final de la novela Juan explicita que no se hable del epílogo, que contiene una revelación especial. No lo haré, pero sí comentaré que tampoco creo que añada demasiado, la verdad, y no sé si todos los lectores serán capaces de relacionarlo. Es más un guiño al lector paciente.

Donde hay amor hay ingentes, interminables, cantidades de sufrimiento.

El que causas, el que te causan.

Reina roja me ha hecho reencontrarme con su autor. La he devorado en pocos días y a falta de leer La leyenda del ladrón, es su mejor novela hasta la fecha. No es tan efectiva como novela criminal, pero unos buenos personajes y el control del tiempo narrativo que demuestra el autor hacen de este libro una opción ideal para mantenerte enganchado leyendo. Espero Juan Gómez-Jurado y sus personajes sigan creciendo, sus lectores lo disfrutaremos.

 

 

 

Reina Roja

Juan Gómez-Jurado

2018, Ediciones B

568 páginas

Comprar el libro

One Comment

  1. Hola! Este escritor tiene mucha proyección pública y es verdad que cae simpático. Pero yo leí El Paciente y ni lo terminé. Con un buen inicio de la historia y una narrativa muy directa fue perdiendo empuje. A mi se me hacía inverosímil a pasos agigantados.
    Me alegro haber encontrado alguien que destaca lo que no le gusta del autor. Parece que hay escritores que son intocables. Gracias y un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *