Sólo el acero (Tierra de Héroes 1) – Richard Morgan

Richard Morgan es uno de ésos nombres que siempre están presentes cuando se habla de autores de géneros actuales, pero tampoco se le ensalza demasiado. Es uno de ésos nombre que está ahí, pero igual porque no tiene ningún libro superventas, que no bueno o premiado (es ganador del Philip K.Dick en 2003 por Carbono Modificado) o porque en España se le ha maltratado un poco (sólo tres de sus obras han sido publicadas, pero probablemente antes de 2020 veamos casi todo obra publicada, al menos la trilogía de Kovacs por Gigamesh y la que nos ocupa hoy, Tierra de Héroes por Alamut). Sólo el acero fue su debut en la fantasía y ha sido mi primera lectura de Morgan. Ya os avanzo que no va a ser la última.

El liderazgo es una criatura escurridiza, difícil de rastrear y apresar

¿Qué es de los héroes cuando las guerras terminan? Para Ringil Ojos de Ángel, la posguerra han sido largos años exiliado, ganándose el pan con el relato de sus hazañas mientras su espada, la legendaria Críacuervos, cuelga olvidada sobre la chimenea. Para Egar el Matadragones, el triunfal retorno a las estepas como señor de su clan nómada está marcado por la nostalgia que siente por los tiempos felices pasados como mercenario en el civilizado Imperio. Y en ese mismo Imperio, la mestiza Archeth, dejada atrás por su raza desaparecida, sirve al emperador e intenta en vano mantener en funcionamiento la tecnología abandonada. Algo empieza a moverse, sin embargo, en su mundo rodeado por un anillo. Ringil es reclamado por su noble familia, que lo había repudiado, para que rescate a una pariente de los traficantes de esclavos. Egar es objeto de conspiraciones, inspiradas por los dioses, para apartarle de la jefatura de su clan. Y Archeth debe investigar el ataque a una guarnición costera del Imperio, realizado con armas que en teoría no deberían existir. Los caminos de los tres viejos camaradas de guerra volverán a cruzarse, y entonces sabrán por fin si su tierra puede ser realmente apta para los héroes.

Al principio Sólo el acero da la sensación que va a transcurrir por lugares seguros. Una historia coral, con tres personajes conocidos: el guerrero, el berseker y la amazona. Los tres antiguos héroes caídos en desgracia que por casualidad, se reencuentran y vuelven a la aventura para salvar el mundo (otra vez). Y realmente es así, y puede decepcionar un poco repetir este manido esquema. Pero el diablo está en los detalles. Todos los personajes están rotos, muy rotos. No es grimdark a lo Abercrombie, que se ríe de los arquetipos de la fantasía a base de sátira. Es más bien una fantasía oscura más en la línea de lo noir, con ciertos paralelismos a lo que Sapkowski hace con la saga de Geralt de Rivia.

Vivirías de maravilla ahí abajo, amigo. Luchando, follando y cobrando por ello

Los tres personajes deben hacerse cargo de la losa del pasado mientras apenas esperan ningún futuro más allá de si seguirán vivos al día siguiente. No es un dramedia, no hay toques de ironía ni comedia. Son héroes rotos por la guerra, por quienes eran y en qué se han convertido. Una guerrero apartado de su noble casa por su condición de homosexual. Un berseker que no logra adaptarse a los nuevos tiempos y una amazona, última en su estirpe y servil a un imperio que la oprime. Las heridas de la guerra, las creencias de la sociedad, la intolerancia. Morgan teje una historia de fantasía a priori conocida, pero que a medida que se va formando, te das cuenta que la tela no es la misma de siempre. Ahí radica su verdadero potencial.

Morgan es explícito, no sólo en esta obra, también en Carbono Modificado (y seguramente las demás que aun no he podido leer). Podría tener menos violencia y sexo, y seguiría siendo la misma novela, pero tampoco creo que sobre. Recalca más aun ésa desesperanza que engloba la historia, ése heroísmo miserable que acompaña al trío protagonista.

Que una novela te atrape suena a etiqueta publicitaria de novela de mostrador. En este caso, decir que el estilo de Morgan te atrapa no es un truco de marketing, es la verdad. La narración fluye ligera, sin caer en la simpleza. Cuando menos te lo esperas, Sólo el Acero no te está contando una historia de fantasía más, sino sobre lo que hay detrás de los héroes mitificados.

 

 

Sólo el acero (Tierra de Héroes 1)

Richard Morgan, traducción de Manuel de los Reyes

2017, Alamut (edición original 2008)

416 páginas

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2 Comments

  1. Solo he leído Leyes de mercado, y me gusto mucho como escribe Morgan. Personajes profundos, interesantes, con recovecos psicológicos que debemos ir llenando. Tengo Solo el acero esperándome, y no tardaré en ponerme a ello 🙂

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