Sombras Fluctuantes (La Compañia Negra 2) – Glen Cook

En noviembre del año pasado reseñaba La Primera Crónica, el primer libro de la saga de La Compañia Negra, literatura fantástica de corte oscuro y fatalista, el tan cacareado grimdark, que Glen Cook comenzó a escribir en los ochenta. Pese a que la disfruté, no sé si por el estilo de Cook o la traducción o ambas, nunca acabé de sumergirme de lleno en su historia. Un año después me aventuré en su secuela, Sombras Fluctuantes, y esta vez sí, Matasanos Globin y Un Ojo han sido unos buenos compañeros de viaje.

Pese a ser secuela directa del anterior libro, y es recomendable haberlo leído, Cook logra sintetizar bien y explicar de forma clara y gradual en las primeros capítulos del libro, qué sucedió en el primero y ponernos en contexto de todo el mundo fantástico de La Compañía Negra. Esto es destacable, porque de forma similar a Malaz de Erikson, el estilo de Cook es bastante directo y no se nada con descripciones. Eso tiene sus pros y contras que detallaré más adelante. Pero si el primer libro era un tanto áspero acercarse a él por la poca explicación de personajes y el mundo de ficción de la historia, en esta secuela se corrige esta carencia y se puede seguir sin problemas la trama.

Todos los hombres nacen condenados, eso dicen los sabios.Todos maman del pecho de la Muerte

Sombras Fluctuantes, pese a su condición de libro intermedio (el segundo de la primera trilogía) tiene grandes momentos, personajes enormes y épica suficiente como para ser disfrutado de forma autónoma. La Compañía Negra se desplaza en esta ocasión al extremo norte, a la ciudad de Enebro. Una ciudad donde el mal acecha y nuestros mercenarios, bajo la tutela de la hechicera llamada La Dama, deben descubrir qué sucede. Hay batallas, hay traiciones, hay mucha magia y muchas muertes. Todo lo que cabría esperar de una novela de fantasía épica esta vez narrado de una forma más clara y ágil.

Pero sobretodo destaca Chozo de Castañas, personaje protagonista en esta novela que a priori parece un mero secundario que sirve como palanca para avanzar algunas tramas. Nada más lejos: la historia de miseria y redención del pobre posadero es fantástica. La austeridad de Cook en la descripción de personajes y su mundo aquí se lo salta por completo para ofrecernos una historia fatalista y honorable para mi ha sido el principal interés del libro, sin desmerecer a los demás personajes.

Lo he visto antes. La gente pequeña tiene que odiar, tiene que culpar a alguien de sus propias insuficiencias

Glen Cook opta por dejar que sean las acciones las que vayan definiendo a los personajes y el mundo dónde habitan. Esto tiene el peligro de que salvo los principales, el resto resulten para el lector un mero nombre que no les dice nada. La narración se agiliza pero se pierde calado. Es una ocasión de estilo que en ocasiones agradezco, en otras no tanto. Supongo que todo es cuestión de equilibrio: en Elantris hasta su tramo final Sanderson nos sigue explicando la mitología de su mundo, lo cual deja un poco desconcertado al lector que ve que la novela se acaba ya y se sigue ampliando la narración. En Malaz el exorbitado mundo de ficción que ha creado Erikson puede ser un lastre a la hora de querer adentrarse en él. Hay mundos de ficción y estilos de narración para cada lector, como puede verse.

Sombras Fluctuantes es mucho más directa, más épica, con nuevos personajes que puede que sean los mejores de la saga, y un ritmo de narración brutal. Pocas historias de fantasía oscura hay como las de La Compañía Negra: historias llenas de grises, dónde sólo hay vencidos y el fatalismo está presente sin llegar a un nivel morboso. La Primera Crónica la tomé como un curioso pasatiempo, pero con esta segunda novela La Compañía Negra se ha ganado un hueco en mi colección personal.

 

 

Sombras Fluctuantes

Glen Cook, traducción de Domingo Santos

2012, Factoría de Ideas(edición original 1984)

304 págs

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