Soy leyenda – Richard Matheson

Hace un año descubrí a Richard Matheson. Desconocía por completo quién era. Pero fue escuchar el especial del podcast Todopoderosos y alucinar con el peso que ha tenido este autor en las últimas décadas. No voy a desgranar su biografía ni obra, podéis escuchar el programa y enteraros mejor de lo que hizo este gran hombre. Me fui de cabeza a por los dos tomos recopilatorios de su obra que editó Gigamesh, y los pocos relatos que me he leído han sido sorprendentes. Pero como pasa con esto de la lectura, a veces abandonas libros sin motivo concreto. El caso es que mientras espero que me vuelva la iluminación para retomar sus antologías de relatos, aproveché para leer Soy Leyenda, una de sus obras más conocidas (por su adaptación al cine encarnada por Will Smith). Una novela breve, apenas 150 páginas, de una historia que ya conocía por el cine. Todo pinta bien, hasta que te sumerges en la historia de supervivencia de Robert y Matheson logra que ésas 150 páginas se conviertan en uno de los mejores libros que he leído jamás.

Robert Neville es el único superviviente de una guerra bacteriológica que ha asolado el planeta y convertido al resto de la humanidad en vampiros. Su vida se ha reducido a asesinar al máximo número posible de estos seres sanguinarios durante el día, y soportar su asedio cada noche. Para ellos, el auténtico monstruo es este hombre que lucha por subsistir en un nuevo orden establecido.

La maldición del verdugo: la víctima se acostumbra al látigo

Libros y cine tienen una relación complicada. Casi desde el nacimiento del cine que las novelas y obras de teatro han sido material fácil para ser llevado a la gran pantalla. No voy a debatir demasiado sobre las adaptaciones, pero mientras que Soy Leyenda (película) es disfrutable, más que nada por el carisma de Will Smith y porque llegó en un tiempo donde las historias apocalípticas emergían, la novela de Matheson está a otro nivel. Ni la historia ni el tono son los mismos.  La obra de Matheson es desasosegante a cotas que no recordaba desde que leí La Carretera, de Cormac McCarthy, una novela genial pero que dudo que vuelva a leer de lo dura y áspera que me resultaba. Esta es más digerible, pero no quita que Matheson se las ingenie para que sientas la misma deseperanza que siente Robert siendo el último hombre en la Tierra rodeado de vampiros. Vampiros que no responden a los estereotipos que conocemos.

Robert es un personaje frágil, tanto como su existencia. Pasa de la locura máxima, a la nostalgia más profunda para acabar en la supervivencia por instinto. Los pequeños brotes de humanidad y esperanza que tiene son aun más desgarradores cuando los pierde. Este viaje a los más profundo del ser humano no está exento de problemas, y es la misogínia que emana el personaje. El odio que siente a las mujeres vampiro es bastante irracional, aunque haya momentos que Robert actue por instinto, de forma salvaje. No tengo claro si es para demostrar ésa bajeza humana en la que está cayendo o fruto de los tiempos en los que vivió Matheson. Me recuerda un poco a la misoginia que había en Mundo Infierno de Farmer, pero ahí todo es una gran sátira.

Soy Leyenda es un libro fantástico. Desarragadora, trepidante y con un genial desarrollo narrativo. Sesenta años después de ser escrita sigue siendo una obra maestra. Las buenas historias nunca mueren.

 
 

 

Soy leyenda

Richard Matheson, traducción de Manuel Figueroa

2016, Booket/Minotauro (edición original 1954)

192 páginas

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