Spiderlight – Adrian Tchaikovsky

Fantasía satírica

Adrian Tchaikovsky ha pasado de ser un desconocido en nuestro país a ser un autor con mucho potencial a poco que funcionen sus libros aquí. Porque a nivel de producción roza el ritmo frenético que tiene Sanderson. Herederos del tiempo fue su debut en español, una novela asombrosa, y Spiderlight la última que de momento llega a nuestro idioma, bajo el ala del sello Alethé.

 

La iglesia de Armes de la Luz ha combatido a las huestes de la Oscuridad durante tanto tiempo que ya nadie lo recuerda. Una gran profecía ha presagiado que un grupo de inadaptados, liderados por una sacerdotisa suprema, vencerán al Señor Oscuro Darvezian armados con su inteligencia, la bendición de la Luz y un artefacto arrebatado a la impía Reina Araña. El viaje será largo, duro y repleto de peligros. Aliados que serán enemigos, enemigos que serán aliados. Y el Señor Oscuro espera, siempre espera…

 

Cuando Dion valoraba el mundo, su principal pregunta era: «¿esto es Luz u Oscuridad?». El interés principal de Penthos era casi siempre: «¿Esto arde?»

 

Para aquellos que hemos leído Herederos en Spiderlight Tchaikovsky cambia por completo el chip: pasa de la ciencia ficción a la fantasía pura y dura. Un relato de espada y brujería 100% clásico. O puede que no tanto. La portada española, muy acertada, ya plasma el tono desenfadado de la historia: una de Dragones y Mazmorras en clave de humor.

La novela empieza de una forma tanto diferente: no vemos de primeras al grupo protagonista, sino se nos narra como viven los monstruos, en este caso arañas, la intrusión de los héroes en su territorio. Es importante porque una de ésas arañas se verá obligada a ir con el grupo heroico a ayudarles en su misión. Este es el principal punto disruptivo: cómo un ente del la Oscuridad puede ayudar al grupo de la Luz para acabar con el malo de turno.

Desde un punto de vista satírico, Tchaikovsky presenta todos los clichés de la novela de espada y brujería y se ríe de ellos: sacerdotes no tan puros como deberían ser, guerreros ingenuos, magos menos épicos de lo que estamos acostumbrados, pero siempre con una pátina de drama más intensa de lo que me esperaba. Sí, la misión de los héroes no es tan sagrada ni tan importante como se nos suele presentar, pero hay un poso de derrotismo y fatalidad que se acentúa sobretodo en la segunda mitad de la novela. Lo vemos en personajes menos caricaturizados como el ladrón o la guerrera, y por supuesto Enth, el ser que acompaña al grupo y el mejor personaje de la novel. Empieza siendo algo cómico y según avanza es el eje central del drama de la historia.

 

Pobre cabronazo. Eres uno de ellos, lo quieras o no. Eso sí, Harathes es uno de los nuestros, las gallinas que entran por las que salen.

 

Es esta combinación entre drama y comedia (que en ficción televisiva se llama dramedia) que provoca que el libro se quede un poco en tierra de nadie. No es tan afilada ni imaginativa como lo son las novelas de Pratchett y Abercrombie, que ya han hecho su propia desconstrucción de la fantasía en clave de comedia. Y por el lado del drama tampoco pasa de estar meramente esbozado. Los problemas de identidad que plantea la historia están mucho mejor desarrollados en Herederos del Tiempo, novela anterior a Spiderlight. Es cierto que la ambición de ambas no las hacen comparables: la primera es un tochal de ciencia ficción muy completa, y la que nos ocupa hoy una partida de rol sólo por diversión novelizada. Pero es cierto que las dos caras de Spiderlight se ahogan mútuamente y por la parte de la comedia esperaba algo mucho más cañero.

Sobre la edición española de Alethé huelga decir que el primer capítulo del libro se me hizo muy farragoso de leer, cosa que no me pasó en Herederos, pero después la lectura se me hizo fluidísima: es una novela que se lee en dos tardes. Tiene algunos errores ortográficos como vocales repetidas. Sólo me he percatado en un par de ocasiones, pero es justo mencionarlo.

 

Spiderlight es una visión satírica de la espada y brujería, con su lado de comedia pero también su dosis de drama.  Una novela muy disfrutable, pero con otras obras similares mucho mejores de autores como Pratchett y Abercrombie. Hay que leerla como lo que es: un pequeño homenaje y divertimento que hace Tchaikovsky a este tipo de fantasía.

 

 

Spiderlight - Adrian Tchaikovsky portada cubierta cover

 

Spiderlight

Adrian Tchaikovsky, traducción de Alexander Páez

2019 (edición original 2016)

Alethé Ediciones, 326 págs

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