Edén interrumpido – Carlos Sisí

 

El infierno cotidiano por Carlos Sisí

Días después de haber leído esta novela breve, me encontré con esta noticia. Al parecer en la embajada norteamericana en Cuba, durante 2016 y 2017 más de viente personas que trabajaban allí tuvieron que ser evacuadas por náuseas y vómitos. La causa, un sonido que les afectaba. En su momento se acusó a Rusia de ataque de espionaje, ahora se ha descubierto que lo más probable fueran unos grillos autóctonos. Una vez más, la realidad no se aleja tanto de la ficción, aunque el relato de Carlos Sisí tenga unas consecuencias mucho más funestas.

 

Daniel ha conseguido cumplir su sueño: tener su propia casa. Ha resultado ser un trozo de paraíso en una urbanización tranquila donde está, por fin, recomponiendo su vida y disfrutando de una paz largamente buscada. Pero el Demonio está en los detalles, dicen, y Daniel ve cómo su paraíso comienza a desintegrarse cuando algo en apariencia nimio se tuerce.

 

Se sentía desorientado, como si alguien hubiera entrado en su casa y le hubiese quitado una de las cosas que más apreciaba: la tranquilidad.

 

Edén interrumpido es un clásico descenso a la locura. Como un joven, trabajador y sacrificado, con una vida prometedora por delante, acaba enloqueciendo por el sonido que provoca lo que él llama el Demonio. Y no digo más porque en novelas breves, hablar mucho del argumento es casi destripar el libro entero. Pero vaya, los mimbres que construye Sisí son evidentes y se puede predecir como se desarrolla todo el relato. Esto no es algo negativo por sí mismo: Stephen King al final escribe casi siempre de lo mismo y de forma similar, aunque es efectivo y certero de narices. En este caso, ya que la historia es convencional lo que debería destacar es la prosa y el trayecto hacia los infiernos personales del protagonista. Y ahí es donde el autor no logra hacer de Edén interrumpido algo especial. El contraste entre la vida feliz y el horror es muy poco sutil, la evolución del personaje se empantana demasiado rápido y al finalizar el libro la sensación es agridulce. Esta lejos de ése terror tan humano que podemos leer en obras ya no recientes, sino clásicas como El Horla de Maupassant.

A Edén interrumpido le falta tiempo de maduración: o construir mejor el personaje, desarrollar de forma más terrorífica, menos reiterativa y evidente su proceso de locura, o tener algo original que la haga destacar. Se lee en una tarde y no molesta, pero no puedo recomendarlo y menos aún de un autor con tablas como Carlos Sisí.

 

 

Edén interrumpido

Carlos Sisí

2012, Apache Libros

144 páginas

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