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Una nueva novela de Martí Gironell

No soy muy fan de Martí Gironell. Su primer éxito, El puente de los judíos me dejó muy frío. Sin embargo, es un autor que saca regularmente novelas históricas y que logra ponerse entre los más vendidos de Sant Jordi. Y siempre es un nombre que acabas recordando a base de tanto verlo y decides darle otra oportunidad. Igual no cogía la novela buena. En esta ocasión, le ha tocado a El arqueólogo, su quinta novela.

Montserrat, 1910. El monje Bonaventura Ubach emprende un viaje a Tierra Santa y Mesopotamia en busca de piezas para el futuro museo bíblico del monasterio de Montserrat. Con la intención de ilustrar una edición catalana de la Biblia, también sigue este itinerario para contrastar las Sagradas Escrituras con sus escenarios reales. El viaje se convertirá en una odisea llena de tropiezos y peligros. El padre Ubach deberá enfrentarse a tormentas del desierto, plagas bíblicas, bandidos sanguinarios, sectas satánicas, jeques crueles, ejércitos corruptos, saqueadores de tumbas y otros personajes siniestros que harán lo imposible para impedir que el arqueólogo consiga su sueño.


El punto de partida es perfecto. Un monje que se aventura en Tierra Santa buscando reliquías antiguas. Aquí huele a aventura clásica, además está enmarcada en la era de los descubrimientos (finales s.XIX, principio s.XX). Mitos, leyendas, lugares peligrosos.  Y basada en una historia real. Es una mano ganadora. Pero ya casi desde las primeras páginas, el lector ve que aquí lo único bueno es la propuesta: la ejecución hace aguas por todas partes. Una cosa es querer hacer una obra accesible (aunque no me parece una historia nada compleja) y la otra reírse del lector.

No es incompatible en hacer una novela popular con un estilo poco depurado. Siempre he dicho que Juan Gómez-Jurado es un genial escritor de novelas de fácil digestión. Y no es algo peyorativo, al contrario. Hay que tener talento para lograr hacer algo mínimamente decente. Es un escritor con tablas que logra hacer novelas accesibles para todo tipo de lector. Eso es en el thriller. Por algún motivo, los autores de novela histórica no logran encontrar el tono adecuado.


Ahí está el sempiterno Ken Follet con sus macrosagas históricas, que pese a que no soy demasiado fan no me atrevería decir que son tochos literarios para aguantar mesas cojas y punto. No sé si puedo decir lo mismo de autores que emulan su estilo como Falconés con la Catedral del Mar, y Gironell. A la novela que nos ocupa le faltan meses de reescritura y revisión: de crear ritmo narrativo y escribir bien sin resultar cargante y reiterativo. Es una buena historia, pero muy mal ejecutada. Y es una lástima. Supongo que tendré que seguir con Posteguillo si quiero novela histórica que no haga que me entren ganas de dejar la lectura para siempre.

 

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El arqueólogo

Martí Gironell

2011, SUMA, 295 páginas