La segunda parte de Reina Roja

Reina Roja me sorprendió. Y no esperaba que lo hiciera habiendo leído ya gran parte de la obra de Juan Gómez-Jurado. Pero lo cierto es que sin ser un thriller rompedor, el dúo de Antonia Scott y Jon me funcionó y la novela tenía momentazos de aúpa. Por tanto, las expectativas son altas con los siguientes libros del autor: una vez se toca se acierta en la diana hay que ser certero para seguir ganando.

SEGUIR VIVA. Antonia Scott no tiene miedo a nada. Solo a sí misma. NUNCA FUE. Pero hay alguien más peligroso que ella. Alguien que podría vencerla. TAN DIFÍCIL La Loba negra está cada vez más cerca. Y Antonia, por primera vez, está asustada.


Loba Negra cambia un poco en relación a su predecesora: el peso de la historia gira más alrededor de los personajes del caso del libro que los protagonistas Antonia y Jon. Es un acierto porque siendo sinceros, ambos no tienen tanto recorrido como para aguantar otro libro más basado en su relación. No es que sean malos personajes en absoluto, pero como sucede en estas sagas de thrillers, la chicha suele estar en el caso y ver como el protagonista siempre lo acaba resolviendo, mejor o peor, con sus chascarillos. El dúo Scott-Jon funciona y era lo potente de Reina Roja, pero o se daba un cambio radical a su relación de amistad-compañeros de profesión, o el lector sabe que por muchas discusiones que tengan, siempre acabarán siendo la pareja de polis que resuelva el caso.

 

 

En el matrimonio, el hombre es la cabeza. La mujer es el cuello. ¿Dónde mira la cabeza? Donde dice el cuello.

 

 

El cambio de escenario y diferente tipo de crímenes y mafias le sienta bien. Gómez-Jurado consigue reflejar bien el ambiente malsano de estas mafias de Europa del Este; en Cicatriz ya lo hacía de forma notable. También son interesantes nuevos personajes como la suerte de némesis de Scott y Lola, un daño colateral de toda la trama mafiosa que sorprende por la crudeza de su historia.

Todo el nuevo caso que se plantea es interesante pero nada tremendamente original ni rompedor. Funciona bien porque Gómez-Jurado tiene oficio, narra de una forma fluida y cañera, pero el magnetismo del dúo protagonista de Reina Roja es difícil de replicar en las siguientes novelas. Lo mismo con algunos momentos cumbre como la explosión del primer libro; hay un suceso homólogo en Loba Negra pero si vienes de haber leído el anterior libro, no fascina tanto.


Loba Negra es un thriller eficaz. Gómez-Jurado lleva ya muchas páginas a su espalda y sabe como hacer un libro entretenido y que contente al lector. Pero Reina Roja estaba francamente bien, sin ser top, y es complicado mantener el nivel. Recomendable, pero no tanto como el primer libro.

 

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Loba Negra | Juan Gómez-Jurado | Ediciones B | 2019 | 552 páginas