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El fin de la trilogía de Reina Roja

Con Rey Blanco, Juan Gómez-Jurado pone fin a una trilogía de thrillers iniciada con Reina Roja y seguida por Loba Negra. Siendo rigurosos, parte de la historia comienza a fraguarse mucho antes: comparte villano junto a El Paciente y Cicatriz. ¿Ha valido la pena tantos años de espera para conocer quién es Mr.White?

Cuando Antonia Scott recibe este mensaje, sabe muy bien quién se lo envía. También sabe que ese juego es casi imposible de ganar. Pero a Antonia no le gusta perder. Después de todo este tiempo huyendo, la realidad ha acabado alcanzándola. Antonia es cinturón negro en mentirse a sí misma, pero ahora tiene claro que si pierde esta batalla, las habrá perdido todas. -La reina es la figura más poderosa del tablero -dice el Rey Blanco-. Pero por poderosa que sea una pieza de ajedrez, nunca debe olvidar que hay una mano que la mueve. -Eso ya lo veremos-, responde Antonia.


 

No le han escuchado llegar. Es lo malo de la madera que no hace ruido, que no discrimina a los hombres armados que invaden tu hogar.

 

Reina Roja me sorprendió para bien mientras Loba Negra se dejaba leer y poco más. Los principales problemas, la falta de evolución o interés en el dúo protagonista. Con Rey Blanco, al ser el colofón de esta trilogía las expectativas están altas. Que Gómez-Jurado venga alimentando la figura de Mr.White tanto tiempo será porque realmente hay un personaje detrás que vale la pena descubrir. La realidad es que no, es un villano de opereta sin más. ¿Tanto tiempo para esto? ¿Tanto generar expectactivas vendiendo que hay una trama oculta enhebrada con mimo para tener un villano estándar?

Es una decepción. Como lo sigue siendo que ambos personajes, Jon y Antonia, no dan para más. O se reinventan o las siguientes novelas se centran a tope en el caso del libro como hacen muchas sagas de thrillers. Seguir centrando el foco en ambos, tanto por su escaso recorrido individual o como en dúo, sería un error. En Reina Roja era lo que mejor funcionaba, con un caso correcto pero con estos dos personajes por descubrir. Pero ya en Loba Negra, veías que las dinámicas entre ambos eran las mismas. que en cada libro se ponga al límite su relación profesional-amistad pues cansa, porque sabes que o el autor se arriesga y lo rompe definitivamente (cosa que no suele gustar a los amantes del género) o el lector es consciente que por mucha tensión que le quieras meter, no va a pasar nada.

Sobre el caso que trata la novela, que va íntimamente relacionado con los protagonistas, pues da la talla, sin ser una maravilla. Es una lectura dinámica, como pasa con todas las de Gómez-Jurado, y tiene la chicha suficiente con sus giros de guion para que sigas leyendo. Nada maravilloso pero cumple. El problema, otra vez, es que todo lo deja a merced de los protagonistas.


Rey Blanco no está a la altura: vender esto como una gran trama urdida durante años y libros pues es más marketing que otra cosa, porque no hay un desarrollo ni nada sorprendente que lo justifique. Como todo gira alrededor de los protagonistas (Jon-Antonia-White) y son lo que peor ha evolucionado a lo largo de esta trilogía pues se queda en algo muy descafeinado. Gómez-Jurado tiene oficio, escribe de forma dinámica y liviana, pero le falta ése punch para crear momentos que se guarden en la memoria del lector. Espero que en siguientes novelas de esta saga, que las habrá, o se reinvente fuerte o se centre en hacer casos potentes.

 

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Rey Blanco | Juan Gómez-Jurado | Ediciones B | 2020 | 528 páginas